“Puerto Chocolate es una historia de fantasía de un Ferrol como yo lo veo, bonito y con muchas posibilidades”

El autor del proyecto artístico, Valentín Lamas López, en la exposición que puede verse hasta el 28 de febrero en Exponav
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En su infancia tuvo un sueño que se iría repitiendo en numerosas ocasiones. En él, contemplaba una aldea maravillosa, con paisajes increíbles y habitantes altos y bellos, tranquilos y amantes de la paz. Era la tribu de los “okonawa”. Hace apenas un par de años, el arquitecto y profesor ferrolano Valentín Lamas se lanzó a rescatar estos personajes de la dimensión onírica para trasladarlos a la literaria y artística.


El resultado, un libro – “Tim en Puerto Chocolate. La aventura de Ferrol” que el autor firma bajo el seudónimo de Tim Okonawa– y una exposición –basada en el cuento y que puede verse en Exponav– que tienen como escenario Puerto Chocolate, que es el Ferrol imaginado por el artista para que niños y adultos se sientan orgullos de su ciudad.
Espacios destacados del paisaje de la urbe y comarca son sometidos al filtro de la fantasía para convertir, por ejemplo, Navantia en el astillero de los flamencos o Reganosa en una fábrica de globos. Su objetivo, que puedan reconocerse como habitantes de Puerto Chocolate y estar orgullos de pertenecer a un lugar tan maravilloso aunque esté atravesando tiempos grises. La muestra, inaugurada el pasado mes de diciembre, puede verse hasta el 28 de febrero en Exponav.

¿Qué es Puerto Chocolate?
Es una exposición poliédrica en el sentido de que hay lienzos, pintura, literatura, objetos… y todo lo que aguanta estas cosas es una historia de fantasía de un Ferrol como lo veo yo, un Ferrol bonito, fantástico y que tiene muchas posibilidades. Me apetecía plasmar en todos esos ángulos, tanto en pintura como en literatura, una visión positiva de Ferrol sobre todo en unos tiempos tan duros como están siendo estos.
 

He tratado de destacar las singularidades de la comarca incluyéndolas en la narración del cuento, cuyo hilo conductor es una batalla contra unos piratas


La muestra está teniendo una gran acogida entre el público. ¿Qué sensaciones está teniendo usted?
Desde que fue inaugurada, he tenido un feedback impresionante, muy positivo. También durante el proceso de creación de la exposición, en el que tenido que comprar muchos objetos, hablar con mucha gente… me he encontrado con gente que ama Ferrol, gente optimista. Las noticias son las que son y muchas no invitan al ánimo, pero a la vez he notado una fuerza en los habitantes –por lo menos con los que yo he tenido contacto tanto antes como después de la exposición– y una ilusión superior a la que a veces flota en el ambiente. También mucho apoyo. Lo que no tiene precio es ver a los niños como salen ilusionados y eso es muy bonito, es una cosa que yo no había vivido

¿Cuándo se decidió a poner en marcha este proyecto?
La explosión y la energía más potente para hacer realidad este proyecto me vino después de Las Meninas de 2017. No es que se me ocurriera ahí, pues siempre había pensado en hacer algo vinculado con mi ciudad, pero Las Meninas fue el detonante. A mí me gusta pintar y después de habérmelo pasado muy bien aquel fin de semana en Canido, vi que era el momento de hacer esta exposición, intentando dibujar tanto en el encuentro con las ilustraciones como luego en los lienzos algunos de los personajes. En este caso he podido llevar a cabo unos nueve de los treinta que tiene el libro, pero mi intención es, en próximas exposiciones, acabar de hacer todos los personajes.

En su historia reconvierte a Navantia en el astillero de los flamencos rosa; Reganosa es una fábrica de globos; Endesa, una de chocolate… 
Yo no quiero juzgar instalaciones que hay en la ría. El libro es totalmente blanco,  no tiene ningún tipo de actitud moralista; simplemente está orientado a que lo puedan leer niños, aunque también es un libro para adultos. Sí que es verdad que una vez que quieres hacer un recorrido fantástico por la comarca, te apetece endulzar todas las instalaciones y los espacios, unos me gustan más y otros menos, pero le he dado un barniz igualitario a toda la comarca. He tratado de destacar las singularidades que hay en la comarca incluyéndolas en la narración del cuento, cuyo hilo conductor es una batalla de los okonawa contra unos piratas, que simbolizan el mal. A lo largo del recorrido que van haciendo a través del cuento los niños van aprendiendo, creciendo, viviendo situaciones que los hacen madurar e ir comprendiendo como se lucha contra el mal y contra el pesimismo.

Hablando de espacios, ¿cuál es el que más le gusta de su ciudad?
Me gusta prácticamente todo de Ferrol, aunque soy consciente –ya sabes que soy arquitecto y tengo mi visión crítica– de que hay muchos edificios, sobre todo los que hemos hecho últimamente, que no me gustan. Pero la ciudad sí, la ubicación, la ría, los edificios históricos, me gusta prácticamente todo. Pero si tuviera que elegir uno, ya que en el cuento tiene algún protagonismo, probablemente me quedaría con los castillos de la entrada de la ría.

¿Tendrá continuidad este proyecto?
Me gustaría acabar de retratar a los habitantes del cuento, los Okonawa, retratar a más prototipos de la gente que vive en la ciudad, en dos o tres exposiciones más. El cuento, además, forma parte de una trilogía que continuará con la ciudad de A Coruña –donde trabajo– como protagonista para concluir con una vuelta a Galicia que acabaría en Santiago. Cada libro es una batalla. El segundo está ya en proceso.

¿Qué le está aportando esta aventura artística?
Mucha satisfacción, porque he conocido a mucha gente y de ámbitos diferentes al mío. También me quedo con todo lo que he aprendido, tanto a nivel pictórico como a través de los objetos que he comprado para la exposición. Me ha agradado también mucho ver que la gente, cuando haces algo positivo, se involucra; y he notado que la gente está siempre deseosa de que se hagan proyectos positivos y sumando, no restando o criticando.

“Puerto Chocolate es una historia de fantasía de un Ferrol como yo lo veo, bonito y con muchas posibilidades”