El Baxi hace un auténtico ejercicio de fe

La mejoría defensiva del Baxi Ferrol en el último cuarto le permitió enderezar el partido | Atlántico Diario
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No fue ni su mejor partido ni su victoria más lucida, pero probablemente sí la más importante de las que ha conseguido hasta ahora –y han sido muchas–, porque detrás del triunfo del Baxi Ferrol ante el Celta hay un auténtico ejercicio de fe. De creer ciegamente en el trabajo y persistir. De sobreponerse a las adversidades hasta encontrar un camino que ayer fue especialmente angosto.

El conjunto olívico ha sido, de lejos, el rival que más ha exigido al cuadro de la ciudad naval en lo que va de temporada. Lo tuvo contra las cuerdas, lo llevó al límite, hizo de él un equipo irreconocible, pero no bajó los brazos, supo sufrir y esperar su oportunidad para mantener su impecable serie.

Salvo una breve ventaja inicial, el Baxi Ferrol estuvo casi siempre a remolque en el marcador. Las razones fueron múltiples, pero buena parte de ellas arrancaron en un deficiente trabajo defensivo. Esa es la piedra angular del conjunto departamental y, cuando no está al nivel, el andamio de su juego se resiste. El Celta encontró bien las fisuras, supo contrarrestar los uno contra dos que las ferrolanas intentaban y sus interiores sacaron petróleo bajo el aro.

Las personales, además, se convirtieron en un peligro recurrente desde el primer cuarto. En un minuto y medio, Dynn Leaupepe ya acumulaba dos y, como ella, Allen y Swart padecieron idéntico lastre de principio a fin. Y, para colmo, ofensivamente, el Baxi Ferrol sufrió un apagón absoluto durante parte de los tres primeros cuartos. Las departamentales se perdieron en el entramado defensivo que le planteó su oponente, sin claridad a la hora de encarar el aro rival pero, sobre todo, con un pésimo acierto. Para ejemplo, un dato: el Baxi Ferrol, que hasta el momento promediaba casi 90 puntos por partido, alcanzó el último cuarto con solo 45 en su casillero y un paupérrimo porcentaje de 3 de 17 en lanzamientos triples.

La suma de todos esos factores hizo que el Celta mantuviese a raya durante muchos minutos, aunque su renta no llegó a estirarse realmente hasta justo antes del descanso. Ahí, en el arreón final del segundo cuarto, en una fase en el que el partido se puso loco y lleno de imprecisiones, tal y como le interesaba a las locales, las de Cantero lograron su máxima renta (37-29).

El Baxi Ferrol trató de mudar su cara tras el paso por el vestuario, pero se topó con un nuevo contratiempo, pues cada uno de sus intentos por echarle el guante a su oponente tuvieron como respuesta los triples de una Rosmary Julien que hasta ese momento se había mantenido en un segundo plano.

De hecho, solo la templada mano de una Patricia Benet que se hizo con los galones del equipo impidió que las cosas se fuesen de madre y las de Lino López entraron en el último cuarto solo cinco puntos abajo en el marcador (50-45). Un triple de la base valenciana abrió este tramo final del partido y el Baxi Ferrol al fin dio un paso adelante en defensa.  Su testigo lo tomaron Natalia Rodríguez y, sobre todo, Irene Gari y, justo cuando la expulsión de Leaupepe aventuraba nubarrones en el horizonte, el conjunto de la ciudad naval resurgió.

 

Reacción

Lo hizo con un parcial de 0-13 con ocho puntos de la alero procedente del Valencia pero, sobre todo, el renacer ferrolano llegó alentado por un acierto desde el perímetro insólito hasta ese momento en el partido. Ese martillo pilón que es la plantilla del Baxi, en el que una sale y entra otra igual de buena, en el que la inspiración siempre acompaña a alguien, golpeó de lleno en la cara del Celta. Fue verse un punto por debajo en el marcador, y a las olívicas, espesas física y mentalmente, les entraron todos los males. Y ahí se quedaron. 54 puntos tenían a falta de 7 minutos y solo dos más pudieron sumar de ahí al final del partido. Su suerte estaba echada porque el equipo que dirige Lino López no hace prisioneros. O lo rematas y lo dejas KO o, cuando se levanta de la lona es para darte la estocada. Y así fue.

El Baxi Ferrol se trajo de Vigo su duodécima victoria del campeonato liguero. La más sufrida y, por eso, la más valorada. La que lo consagra como equipo que sabe ganar y también sufrir.

El Baxi hace un auténtico ejercicio de fe