El apoyo de Bildu inclina las Cuentas de 2021 hacia los socios de investidura

Montero recibe los aplausos del Gobierno tras su defensa del proyecto presupuestario | ballesteros (efe)
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El voto favorable de Bildu a los presupuestos del Estado, anunciado ayer por Arnaldo Otegi, ha inclinado la balanza de los apoyos a las cuentas públicas del lado de los partidos que hicieron posible la investidura de Pedro Sánchez, mientras aleja a Ciudadanos. 

El partido que lidera Inés Arrimadas, por su parte, elevó sus exigencias para dar su apoyo a los presupuestos aunque también ha asegurado que no piensa levantarse de la mesa ni hará caso en este sentido a las “trampas” que le pongan Podemos o los independentistas para que no participe de esta negociación. 

El pleno del Congreso celebró ayer la primera jornada del debate de totalidad de los presupuestos, en la que se escucharon los argumentos de los siete partidos –de cuatro grupo parlamentarios– que presentan enmiendas pidiendo la devolución de estas cuentas. 

Irresponsabilidad manifiesta
El Gobierno, por su parte, reclamó una vez más a las fuerzas políticas unidad y política “útil” para sacar adelante estas cuentas “de país” y criticaba la “irresponsabilidad manifiesta” de los enmendantes. 

Así lo apuntaba Montero, quien pedía además que no haya vetos cruzados entre las fuerzas políticas porque eso sólo lleva al “inmovilismo y la frustración”. 

Pero los vetos y las exigencias cruzadas persisten, y el anuncio de Bildu de que acabará apoyando las cuentasreforzó la posibilidad de que sean los socios de investidura, sin Cs, los que saquen adelante el proyecto. 

Aunque no interviene hasta hoy, el partido de Inés Arrimadas ya dejó claro que no piensa levantarse de la negociación, si bien aumentó sus condiciones. 

Además de insistir en exigir al Ejecutivo la retirada de la enmienda de la ley educativa para que el castellano deje de ser lengua vehicular –una modificación que se votará antes que los Presupuestos– quiere un compromiso escrito de que no habrá un referéndum de autodeterminación en Cataluña. 

El anuncio de Bildu también fue objeto de buena parte de las intervenciones de la oposición, sobre todo de PP y Vox.  El líder del PP, Pablo Casado exigió saber qué pactó el Gobierno con Bildu para lograr su apoyo. 

Desde Vox, Iván Espinosa de los Monteros acusó a Sánchez de que su alianza con Bildu “hiela la sangre a los socialistas” y le advirtió de que, “teniendo víctimas de ETA, ésa es una línea roja que no puede cruzar”. 

Durante la defensa de las cuentas, Montero aseguró que la previsión de ingresos “es realista” y rechazó las críticas a unas previsiones macroeconómicas desfasadas. 

Repasó todas las medidas de ingresos y gastos y entre las fiscales –que incluyen desde la subida del IRPF para rentas altas a las menores exenciones en el impuesto de sociedades– citó el aumento del impuesto de hidrocarburos para el diésel, a pesar de que tanto PNV como Cs pidieron su retirada en el marco de las negociaciones presupuestarias. 

La ministra defendió unos presupuestos que aportarán una renta media indirecta de 5.321 euros a cada ciudadano y reiteró que es momento de que los partidos aporten su granito de arena para que haya recuperación lo antes posible. 

“El desacuerdo es sano pero ojalá sea el origen del consenso que necesitamos ahora”, indicó la ministra.

El apoyo de Bildu inclina las Cuentas de 2021 hacia los socios de investidura