El concurso de Pemex sitúa el inicio de la construcción del flotel a comienzos de 2014

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El retraso que arrastra Pemex en la licitación de “Servicios de alimentación y hotelería con el apoyo de una unidad flotante”, en cuyo paquete se incluye el buque flotel al que aspira Navantia, puede suponer un revés más en los planes de la compañía para corregir su deriva económica. La escasa información que ha trascendido sobre el polémico contrato ha apuntado en todo momento a que la obra arrancaría antes del final del presente 2013, una circunstancia no prevista en las bases del concurso, que sitúan el hito a comienzos de 2014, y que, en todo caso, se perfila complicada por el aplazamiento de la adjudicación.
El flotel de Pemex, junto con los cuatro gaseros para Repsol-Gas Natural, es uno de los pedidos a los que el presidente de Navantia, José Manuel Revuelta, se refería en su reciente circular como de “impacto a corto plazo”. Se trata de una obra llamada a poner un primer parche en una situación de pérdidas estructurales que la dirección del grupo quiere corregir con la puesta en marcha del anunciado plan estratégico.
Navantia firmó hace un año ya el contrato para la construcción del buque flotel. Lo hizo con PMI Norteamérica, la filial de Pemex que ahora compite por el contrato para dar servicio de alimentación y alojamiento durante diez años a unos 500 trabajadores de plataformas petrolíferas en el Golfo de México. En las bases del concurso se establece que el adjudicatario deberá entregar en el plazo máximo de quince días el contrato con el astillero que ha de construir el buque flotel y se incluye un cronograma según el cual a comienzos de 2014 se realizaría la compra de acero y se pondría en marcha la obra.
Será el próximo día 4 de octubre cuando Pemex Exploración y Producción dé a conocer el resultado de la precalificación, un trámite que inicialmente estaba previsto para el 8 de agosto. Quedará después la adjudicación, que en la Xunta y en Navantia se da por segura pese a que PMI Internacional compite con otras doce ofertas, tal como se informó el pasado viernes. Fuentes del comité de empresa confirmaron ayer mismo que la dirección de la compañía pública no les trasladó en ningún momento el retraso que está sufriendo el proceso en México.     

gaseros
También hay incógnitas por despejar en el que se perfila como el otro contrato que habría de entrar en vigor dentro del presente ejercicio, el de los cuatro buques gaseros para Repsol-Gas Natural. El presidente de Navantia, José Manuel Revuelta, comunicó en la última reunión con el intercentros que habrá que construirlos “a precios internacionales” y que será necesario consultar a Bruselas. Cabe recordar las complicaciones, después de dos años todavía no resueltas, que ha representado hasta el momento el veto comunitario para la construcción del demandado dique flotante de reparaciones.
Entre otras limitaciones, el veto europeo establece que la construcción naval civil no podrá representar más de un 20% de la facturación global del grupo Navantia, un porcentaje que disminuye a medida que se reduce el volumen de contrataciones en el mercado militar. A estas alturas, la compañía solo tiene en ejecución el segundo buque LHD para Australia, el “Adelaide”, que en el próximo mes de diciembre se entregará, y las lanchas de desembarco para equipar los dos buques anfibios, cuya primera unidad se botó esta misma semana en Cádiz.
Flotel y gaseros, con todos sus condicionantes, forman parte del objetivo de “ser viables a corto plazo” que consignó el presidente de Navantia en su reciente comunicado, en el que también daba detalles del plan estratégico que quiere poner en marcha la compañía para reducir costes y ser más competitivos. La parte social ha reclamado ya diálogo al respecto.

El concurso de Pemex sitúa el inicio de la construcción del flotel a comienzos de 2014