Las bajas temerarias suponen un tercio de las ofertas presentadas a obras municipales

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Una media de un tercio de las ofertas que las empresas presentan para ejecutar obras licitadas por el Ayuntamiento están en presunción de baja temeraria. Así lo indicó ayer el concejal de Urbanismo, Guillermo Evia, que incidió en la necesidad de realizar “propuestas basadas en la realidad”. En las últimas semanas este hecho de presentar un importe considerablemente inferior al de licitación se repitió en actuaciones como el centro cívico de Canido, la reurbanización de la plaza Río do Tronco, en el Ensanche, y la remodelación de la plaza de Sartaña, en el barrio de Ultramar. 
En el caso concreto de esta última actuación –que se prevé iniciar y rematar este mismo año–, el edil apuntó ayer que se presentaron una treintena de empresas de las que un tercio se consideran en situación de baja temeraria por las propuestas económicas presentadas.
Evia recordó al respecto que tras delegar en él el alcalde de la ciudad, José Manuel Rey, el departamento municipal de Contratación “se redactaron unos pliegos en los que limitamos mucho las bajas temerarias, precisamente para evitarlas”. El edil de Urbanismo incidió en que “entiendo que los proyectos nunca vienen sobrados de dinero y no puede ocurrir lo que pasó con la mayoría de las obras del Plan E, en las que se registraron bajas de hasta el 25% y luego se aprobaban modificados por ese mismo importe”. Esta práctica, en la actualidad, no alcanza ese porcentaje, aún registrándose tantas bajas temerarias en la licitación de varias obras.
El hecho de que se den este tipo de situaciones retrasa ligeramente el proceso de adjudicación de las obras. Una vez que se detectan esas bajas temerarias, el Concello –en este caso– se lo comunica a las empresas, dando un plazo de unos días para que presenten una serie de documentación requerida al respecto para justificar esa bajada en el coste de los trabajos con respecto al coste de la licitación. Finalmente se emiten unos informes técnicos en base a los que se determina si están o no justificadas esas bajas temerarias, procediendo así a avanzar de cara a la adjudicación de las intervenciones afectadas.
“Hay que exigir que las ofertas sean reales, porque eso redunda en beneficio de la obra y también de los ciudadanos”, subrayó Evia. n

Las bajas temerarias suponen un tercio de las ofertas presentadas a obras municipales