Las unidades caninas de la Armada se ejercitan en control de drogas y seguridad

Tercio Norte para ejercicio Canex
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Dependencias del Tercio Norte de Infantería de Marina y espacios naturales y baterías de los alrededores de Ferrol se han transformado desde el lunes y hasta el viernes en espacios ficticios en los que unidades cinológicas procedentes de toda España se dan cita para poner en práctica labores de detección de estupefacientes, salvamento o seguridad y combate, que puedan ser aplicadas en el momento en el que se precisen.
El Tercio ferrolano es en esta ocasión el anfitrión de los ejercicios de la Fuerza de Protección “Canex”, que se llevan a cabo a nivel nacional dos veces al año. El Tercio de Levante –con base en Cartagena–, el del Sur –con base en San Fernando–, la Agrupación de Madrid, la Unidad de Seguridad de Canarias –Las Palmas– y la del Tercio Norte –Ferrol–, cada uno de ellos con dos perros , participan en estos actos durante las jornadas de mañana y tarde. En total son cinco equipos cinológicos de Seguridad y Combate y otros tantos de Detección de Drogas y Estupefacientes de la Fupro.

ejercicios
En los ejercicios “Canex” se puede practicar con mayor número de personas y en situaciones mucho más complejas, como complemento al adiestramiento que cada unidad canina lleva a cabo en su base a lo largo del año.
Entre los ejercicios comunes que se están realizando estos días se encuentran el rappel y el transbordo desde embarcación a buque, en el que una pareja integrada por un guía y su perro se deslizan desde las alturas para poder llevar a cabo diversas actuaciones. Los animales pueden bajar unidos al guía –en mochilas– o bien de forma independiente, para que, una vez en el suelo, este pueda pasar directamente a la acción.
El lunes y ayer mismo se hicieron demostraciones de esta actividad en el Patio de Armas del Tercio Norte.
Guía y perro realizaron una progresión vertical de descenso desde los balcones superiores hasta llegar al suelo, en una actividad que es totalmente ajena al perro, ya que no se ven habitualmente en situaciones relacionadas con las alturas.
Por otra parte, el trabajo específico de los equipos de detección de drogas y estupefacientes consiste fundamentalmente en registros de vehículos, paquetería, sobre personas y en el interior de las instalaciones.
Ayer, se simuló una situación que se pueden encontrar habitualmente en la labor policial del equipo de drogas y combate. Así, se reprodujo la llegada de un autobús a una zona de conflicto con personas y equipaje. En los controles, los perros y sus guías procedieron al registro del vehículo y, una vez formados todos los pasajeros con sus maletas correspondientes, los animales rastrearon la presencia de drogas.
Primero, detectaron el olor procedente de una maleta y, posteriormente, al dirigirse a los pasajeros, identificó al propietario.
El tercer ejercicio que se mostró en la exhibición de ayer se refería a la intervención de combate. Se trataba de una persona intrusa en el interior de unas instalaciones, de la que se desconocía si iba o no armado y que se negaba a salir del edificio.
El Equipo Operativo de Seguridad –EOS– con un perro se internó, tras la negativa de abandonar el interior por parte del intruso, en las instalaciones por la fuerza. El perro consiguió reducir al figurante para que las fuerzas de seguridad pudieran detenerlo.
En todos estos ejercicios, los guías premian la actuación del perro, que no percibe en ningún caso que se esté tratando de detección de drogas –ya que lo que distinguen es un olor– o que se estén realizando prácticas militares.
Las unidades cinológicas que posee la Armada colaboran en distintas acciones no solo militares sino también civiles, como puede ser el caso de prestación de auxilio en situaciones catástrofes naturales, para búsquedas y rescates.

Las unidades caninas de la Armada se ejercitan en control de drogas y seguridad