“Espero que con el contrato de Arabia Saudí no suceda lo mismo que con el de los petroleros”

Manuel Perez IEN
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 El pasado año, usted aludía a la importancia de que la antigua Astano mantuviese sus opciones abiertas a la construcción naval. Llegó a afirmar que lo contrario implicaba un “veto encubierto” que de alguna forma daba continuidad al que impuso la Comisión Europa...
Lo mantengo plenamente. Si por lo que hemos luchado a lo largo de la última década, que era adelantar el final del veto comunitario, más de un año después de que este se hiciese efectivo, seguimos viendo que hay una clara intención de separar de forma permanente, y puede que definitiva, al astillero del mercado naval convencional. Es incongruente que, de alguna forma, como están demostrando los hechos, la factoría no haya contado en los planes de Navantia y del Gobierno para que la contratación de los petroleros de Ondimar y que no contemple al astillero de Perlío como recurso indispensable y necesario para su ejecución...

Ferrol construirá en principio las proas de esos cuatro petroleros, que podrían llegar a ser seis...
Eso es lo que está previsto, pero a estas alturas, transcurridos ya meses de la firma del contrato, el hecho de que Navantia no haya aclarado qué papel jugará Astano en este contrato lo único que podemos deducir es que la factoría no forma parte de esa previsión, por no mencionar el hecho de que no se ha ejecutado un reparto equitativo de la carga de trabajo. Todo indica que no se contempla al astillero como lo que es, una fuente de trabajo y de capacitación tecnológica, y lo que debería ser, una pieza clave para la recuperación económica de esta comarca.

La situación de Astano contrasta con la del astillero militar. Es el caso de las cinco corbetas cuyo contrato se espera que Arabia Saudí haga efectivo de forma inmediata...
Este contrato es muy importante, sobre todo porque acaba con la sequía derivada de la imposibilidad de que la Armada Española asumiese durante estos años nuevos encargos. La proyección internacional de Navantia se ha demostrado que es esencial, pero me gustaría no tener que preocuparme...

¿A qué se refiere?
Con un contrato civil de envergadura como el de los petroleros, Astano no ha contado para el Gobierno central como era lo esperado. Ahora espero que no suceda otro tanto con los buques militares y que el reparto del trabajo no juegue también ahora en contra de Ferrol porque también el astillero de Fene puede asumir parte de esa carga de trabajo junto con el de Ferrol. Está claro que también habrá ocupación para Cádiz, pero no debemos tolerar que nuevamente seamos nosotros los perdedores. Espero que con el contrato de Arabia no suceda lo mismo que con el de los petroleros.

Sin embargo, sí hay una implicación del Gobierno en esa recuperación. Ahí están las alianzas estratégicas relacionadas con la producción de estructuras para la actividad eólica marina...
Sí, es cierto. No podemos negar que cualquier carga de trabajo que suponga ocupación y abrir nuevos nichos de mercado ha de ser bienvenida y desde IEN por Europa ya hemos dicho que ese es un gran avance. Pero este es un astillero, un gran astillero, y su función y su destino es, y debe seguir siéndolo, la de construir barcos, sean de transporte civil o de tipo offshore, pero barcos al fin y al cabo. Pero todo el mundo puede ver que las gradas siguen vacías y que el carro-grúa no se ha movido en años y continuará sin hacerlo, al menos para esta actividad, si la sociedad comarcal no quiere asumir que se ha de cumplir con lo prometido y que es necesario exigir ese compromiso.

¿Cree entonces que no hay una respuesta social consecuente con esta histórica de la zona?
No en la medida de lo necesario. Se reclama que se redistribuya el trabajo de los petroleros, pero no se piensa en el futuro, y renunciar a nuestras propias capacidades tendrá un resultado aun más negativo en cuestión de unos pocos lustros. Si lo que se pretende hacer es que la factoría se centre exclusivamente en la producción de bienes de equipo, que al fin y al cabo es lo que ahora está haciendo, estaremos renunciando al principal capital industrial del que disponemos. Las cifras no engañan y las factorías siguen siendo hoy, como hace décadas, la mayor empresa de la comarca. En términos de empleo, solo el funcionariado y los trabajadores públicos superan en la zona al colectivo laboral dependiente del sector naval. Para IEN por Europa, escamotear la capacidad de Astano a la actividad naval sería equivalente a que, por ejemplo, se decidiese prescindir de servicios básicos en materia de sanidad en beneficio de otras áreas, cuando lo que se está haciendo es todo lo contrario y estos últimos se están potenciando. Me atrevería a decir que la salud de los astilleros, y en concreto el de Fene, solo se puede garantizar si, como en la sanidad, se dispone de la máxima capacidad de trabajo, pero incluso esta se resentiría si no hay demanda de atención. Pues eso es lo que parece que se está haciendo con Astano. Se le abren nuevas puertas, pero se le están cerrando otras de forma intencionada con un objetivo que creo que, a estas alturas, ya sabemos perfectamente cuál es...

¿Puede concretar?
Solo hay una lectura posible. Si la factoría no recupera su actividad naval, al menos en lo necesario, que insisto que es la de fabricar barcos con suficiente entidad como para garantizar la estabilidad, se la está abocando necesariamente a la pérdida definitiva de oportunidades en ese nicho de mercado. En IEN por Europa tenemos muy claro que también el sector eólico marino tiene una proyección que, en algún momento, tal vez en 20 o 30 años, estará también limitada. Sin embargo, los barcos siempre estarán hay; siempre existirá la necesidad del transporte por mar, que es el que optimiza mejor que ningún otro tipo de transporte los costes de distribución, como prueba el hecho constatable de que el 80% de las mercancías se muevan por rutas marítimas. Eso es algo que siempre estará ahí y por eso hay que apoyar esta actividad como principal elemento productivo y de creación de empleo. Las pruebas no pueden ser más elocuentes: hemos perdido población por muchos factores pero antes los astilleros eran la principal referencia a la hora de garantizar un futuro para las nuevas generaciones. Si ahora renunciamos a ello, me pregunto cómo se logrará parar la caída poblacional teniendo en cuenta que una de las actividades que más empleo podría generar se ve mermada por renunciar a ella.

Los sindicatos, e incluso el resto de asociaciones empresariales, se han manifestado también en ese sentido, pero da una sensación de estancamiento incluso en el ámbito social...
Nosotros siempre hemos estado allí donde consideramos que es necesario estar. Por eso hemos apoyado manifestaciones comarcales con nuestra presencia, porque no se trata de ejercer o no un protagonismo, sino de sumar esfuerzos, y eso no solo se hace mediante manifestaciones, que consideramos legítimas, sino en otros foros donde IEN por Europa siempre ha estado presente, desde la Comisión Europea hasta el Gobierno central o autonómico, o la propia administración local, esforzándonos por concienciar a los poderes públicos de que renunciar a la actividad naval civil es hipotecar el futuro de factorías como la de Astano. Siempre se nos ha escuchado y siempre hemos obtenido una respuesta, pero independientemente de que pudiese ser o no satisfactoria  jamás hemos renunciado a la insistencia, a perseverar en nuestras demandas. Eso nunca lo haremos, simplemente porque eso significaría que renunciamos a nuestro principal objetivo, que es como renunciar a un futuro mejor.

Entonces cree que el desencanto se ha adueñado de la sociedad comarcal, que se ha implantado cierto abandono, una renuncia a aspiraciones y demandas históricas.
En cierto sentido es así. Quienes tienen la facultad de cambiar las cosas son los políticos y todos sabemos que hay una gran diferencia entre sus compromisos y la capacidad para llevarlos a cabo. La Xunta, por ejemplo, está volcada ahora en crear la base de la industria gallega del futuro con el Programa 4.0 y en este se incluye lógicamente a los astilleros gallegos, tanto públicos como privados, pero la apertura a otros nichos de mercado no debe significar una renuncia a nuestra base productiva, que en nuestro caso concreto es el sector naval, tanto militar como civil. Lo incongruente es que las distintas voces que surgen en este contexto no se unan y contribuyan a alimentar todavía más ese desencanto, en definitiva una renuncia implícita a nosotros mismos, a lo que somos y a lo que podríamos volver a ser.

¿Dónde está entonces el problema?
Me bastaría con un ejemplo. Se reivindica la construcción de un dique flotante para impulsar la capacidad de Navantia en el área de reparaciones, pero el sentido común nos indica que lo lógico sería construir un dique seco de gran capacidad y, para eso, hay sitio en Astano. Lo importante es pensar en clave de futuro y hay quien lo está haciendo y quien basa todas sus demandas en un proyecto que está sujeto a grandes limitaciones, no solo económicas sino también operativas.

Habla por alusión al dique flotante...
Así es. Lo importante es aquello que tiene garantías de generar un retorno económico que nos haga competitivos. Por ejemplo, hay que tener en cuenta que hay empresas y entidades, como son el caso de Reganosa o el Puerto de Ferrol, que están trabajando con esta perspectiva y que están tratando de afianzar algo bastante más ambicioso que contribuya a generar empleo y riqueza. Hay quien se opone a ello por su posicionamiento político sin tener en cuenta las oportunidades y lo hace a sabiendas de que se están rechazando alternativas y proyectos necesarios, como por ejemplo el trazado del ferrocarril al puerto exterior, tan necesario para maximizar el potencial de la actividad marítima de la zona, sobre todo en un momento en el que se espera que realidades como la ampliación del canal de Panamá impulsen aún más los tráficos. O que se rechacen socialmente iniciativas como la del hubb del GNL. A veces me da la sensación de que no faltan quienes les gustaría que la entrada a la ría ferrolana volviese a tener cadenas, como antaño, no para impedir salir de la ría pero sí para evitar que se pueda entrar, y eso no puede admitirse porque lo que debe primar es el interés común y no el particular o partidista. Todo el mundo tiene claro que el beneficio se halla en lo que afecta positivamente a un mayor número de gente. Lo contrario significa no solo nuestra muerte sino además cavar nosotros mismos la fosa, y esto es un análisis que invito a la sociedad comarcal, sin exclusión, a que lo evalúe y saque, de un modo pragmático, sus conclusiones.

 

“Espero que con el contrato de Arabia Saudí no suceda lo mismo que con el de los petroleros”