Óscar Montes continúa dando pasos para su crecimiento

Óscar Montes posa con las medallas conseguidas este verano con la selección española | daniel alexandre
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Apenas tenía 15 años cuando Óscar Montes (Ferrol, 2000)hizo las maletas para dejar el Marina, club de su ciudad natal en el que se había formado, y unirse al Barcelona, uno de los más importantes del waterpolo español. En la ciudad condal, alojado en el centro Joaquín Blume, confiesa que los inicios fueron complicados –“no estaba acostumbrado al nivel de entrenamientos que había, al cansancio que acumulaba... Además era tímido, no conocía a nadie...”, recuerda–. Pero el tiempo lo ha convertido en el único gallego que hay en la máxima categoría nacional de una disciplina que se limita casi en exclusiva a Cataluña y a Madrid, con esporádicas excepciones en Navarra, Andalucía o las islas Canarias.
Ahora, asentado en Barcelona, una ciudad que le encanta, sus visitas a Ferrol son mucho más esporádicas. “¿Si lo echo de menos? Muy poco...”, dice entre risas. Al contrario, se encuentra “genial” en la capital catalana, donde este año espera empezar a cursar un grado superior de Informática y, además, jugar con el primer equipo de la entidad de la que forma parte, en el que la pasada campaña fue adquiriendo protagonismo. “Empecé sin jugar, aunque yendo convocado. Pero a medida que avanzaba la temporada, sobre todo por problemas de lesiones, fui cogiendo minutos. Lo hice bien, el entrenador [Toni Esteller] confió en mí... y acabé jugando bastante”, recuerda.
De cara al campeonato liguero de Primera, que empieza en octubre, Óscar Montes espera a que el Barcelona acabe en la tabla clasificatoria lo más arriba posible –por ejemplo, mejorando la cuarta posición de la temporada anterior para, de esta manera, clasificarse para la Champions League–. Pero desde la próxima semana el club al que representa ya intervendrá en la Euro Cup. “Es una motivación e intentaremos hacerlo mejor posible”, asegura, lo que supone un paso más en la trayectoria de un jugador de tan solo 18 años.

Trabajo
La dureza de una disciplina como el waterpolo la ilustra Óscar Montes relatando cómo es un día normal. “Antes de meternos en el agua trabajamos alrededor de una hora en el gimnasio. Y en el agua, como no es tu medio natural, tienes que trabajar más, sobre todo en cuanto a los movimientos”, explica. Con todo, el jugador ferrolano apunta que “en épocas de partidos solemos entrenar unas seis horas al día. Pero cuando nos estamos preparando para Europeos o Mundiales, hemos llegado a las ocho horas. Y son demasiadas...”, dice resignado.
La exigencia del waterpolo, incluso, aumenta cuando juegas en una posición como la de Óscar Montes, encargado generalmente de cubrir al boya del rival y que en ocasiones desempeña ese papel en el equipo propio. “Es la peor posición que hay”, dice de forma algo amargada, aunque sabe que su corpulencia y sus 1,91 metros de altura le hacen propicio para realizar esa labor. “Es la que más cansa, donde más palos te dan... donde más de todo”, relata. Y no porque el arbitraje sea más permisivo porque, como relata, “es como el fútbol; hay árbitros que permiten más y otros menos”.
Sea en la posición que sea, su objetivo es ir mejorando y llegar a la altura de su ídolo, el hispano-brasileño Felipe Perrone, con el que ya coindició en el agua. “Es increíble que hace diez años le estuviese pidiendo un autógrafo y que ahora juegue contra él... Pero es algo que no me condiciona”, asegura el ferrolano. l

Óscar Montes continúa dando pasos para su crecimiento