Los montes de Brión revivieron ayer la histórica batalla con victoria ferrolana, esta vez sin sangre

Batalla de Brion
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Como hace 214 años, los bravos brioneses derrotaron una vez más a los ingleses en los montes de la parroquia. En esta ocasión, el desequilibrio de fuerzas era claramente favorable a los lugareños, que no tuvieron problema alguno para deshacerse de los invasores, llegados por mar aunque no desde la pérfida Albión, sino desde un poco más cerca, el muelle de Curuxeiras.
La recreación del aniversario de la batalla de Brión, la más gloriosa de la historia ferrolana, comenzó a las diez de la mañana con la salida de los “ingleses” –algo más de una veintena–  desde el muelle.
Con mucha Union Jack y mucho atuendo estrafalario –kilts incluidos–, tras llegar a San Felipe los británicos recorrieron los doce kilómetros que los separaban del campo de batalla haciendo varias paradas de avituallamiento. La más tradicional, la de Buckingham Palace, donde la reina Maruxa no repartió te, sino café, rosquillas y bizcochos entre sus súbditos. Lo hizo con un atuendo de estar por palacio –un delantal en el que podía leerse “keep calm and cook on”  (mantén la calma y cocina)–, que más tarde cambió por otro de gala para presenciar en directo la batalla. E hizo bien en ponerse elegante, porque la Asociación de Vecinos de Brión le hizo entrega de una placa para agradecerle su colaboración en esta iniciativa.
Los invasores recorieron la batería de San Carlos, San Cristóbal, Cariño, Confurco y Monteventoso hasta llegar al monte de Brión. En la marcha –que organiza la entidad vecinal de la parroquia– participaron personas de todas las edades, incluso algunos padres con bebés en sus carritos que, en los últimos tramos, fueron trasladados ya en vehículos de Protección Civil. El recorrido es accesible, pero hay muchas cuestas que subir.
Una vez en el escenario de la batalla, los ingleses enviaron un emisario hasta el cuartel de la resistencia de Brión para instarlos a rendirse y evitar así el derramamiento de sangre. Pero los lugareños –cerca de un centenar– no se arredraron y se hicieron, una vez más, con la victoria. “Nos masacraron en un momento” reconocía una de las maltrechas invasoras. Claro que también hay que apuntar que los brioneses solo recorrieron tres kilómetros y medio antes de guerrear, frente a los doce que llevaban a cuestas los británicos.
Pero como no todo va a ser violencia, vencedores y vencidos compartieron después una comida de confraternidad que estuvo amenizada –como la marcha– por las gaitas de Xente Nova, las mil y una canciones de los espontáneos y juegos infantiles tradicionales para los más pequeños.
El alcalde, José Manuel Rey, se puso de parte de los ingleses tomando la lancha en Curuxeiras, pero no los acompañó hasta el lugar de la batalla –ayer era un día de muchas citas festivas–. De haberlo hecho se habría encontrado el camino salpicado de carteles en los que le recordaban el compromiso adquirido el pasado mes de julio para hacer todo lo legalmente posible al objeto de devolver a los vecinos de Brión y Doniños la titularidad de los montes de Cha, un litigio que lleva años pendiente.

acontecimientos
La batalla de Brión se desarrolló los días 25 y 26 de agosto, en el marco de la Guerra angloespañola de 1796-1808, que inició España como aliada de Francia contra los ingleses.  Pese a que en la lucha original los ingleses sumaban unos 15.000 hombres frente a los dos mil ferrolanos, el resultado fue lo que los libros de historia denominan una “victoria táctica española”.
Ayer volvieron a ganar los brioneses, pero en esta ocasión no hubo sorpresa, el final de la historia se veía venir.

Los montes de Brión revivieron ayer la histórica batalla con victoria ferrolana, esta vez sin sangre