Antonio Casado

El culebrón del CGPJ

Todo eso es una verdad material, pero la verdad formal, insisto, es que la tarea de poner en marcha el mecanismo de la renovación del CGPJ compete a las dos Cámaras, y a cada una de ellas.

Estupidez duradera

Dicho sea al hilo de las últimas declaraciones del presidente de los EEUU, Joe Biden, como último responsable de la tocata y fuga del llamado mundo civilizado en “una parte del mundo que no comparte nuestros valores” (Josep Borrell dixit), aunque al principio fuese vagamente meritorio el intento de acelerar la historia para pasar del tribalismo a la globalización por arte de magia.Con la misma factura mediática de los salmos utilizados en su día por Bush padre, Clinton, Bush hijo, Obama y Trump, sobre la mejor forma de pisar la cabeza de la serpiente, aunque esta vez sin el ceremonial de otras ocasiones (menos mal), atención a los mensajes a la nación americana prefabricados por los genios asintomáticos de Biden, para justificar la caótica espantada de Afganistán.

Comparecencias fallidas

Mucho voluntarismo por ambas partes: Casado anuncia el advenimiento del PP para “poner orden” y Sánchez anuncia que el maná multimillonario de Bruselas será un bálsamo de Fierabrás.Ni media palabra sobre la vulnerabilidad de la economía española frente a los depredadores cuando la situación de la economía internacional se estabilice, la debilidad parlamentaria de un Gobierno que depende de declarados enemigos del Estado, las colas del hambre, el avance del PP en las encuestas o las verdaderas causas de la reciente remodelación del Gobierno.

La tele-olimpiada

Y por esas gradas vacías, que ya nos enfriaron el ánimo en el desfile de las delegaciones olímpicas en el acto inaugural.En definitiva, competiciones descafeinadas por la falta del público motivador.

Democracia interina

Entiendo que eso no puede ser más contradictorio.Y en esas andamos con los tertulianos y los finos analistas poniendo en circulación argumentos muy precederos sobre una clase política incapaz de hacer sus deberes.El punto de fricción es la atribución de la culpa a uno de los dos partidos de la centralidad llamados a forjar la mayoría necesaria para rescatar de la interinidad al CGPJ, que lleva caducado dos años y medio; al Defensor del Pueblo, que lleva tres; al Tribunal Constitucional, en el que cuatro de sus ahora once magistrados terminaron su mandato hace más de año y medio, y un Tribunal de Cuentas cuyos doce consejeros acaban de entrar también en el limbo de nuestros principales órganos institucionales después de sus nueve años de tarea.Volviendo al fondo de la cuestión que nos ocupa, ni el Gobierno de Sánchez ni el PP de Pablo Casado están libres de pecado, eso bien este comentarista siempre ha sostenido el titular del poder es el que está obligado a llevar la iniciativa porque juega con blancas, como en el ajedrez.

Una sentencia divisoria

Digámoslo corto y por derecho: una decisión que unió a la ciudadanía en su día divide ahora a tan conspicuos magistrados.Surrealista y confuso es, además, que en un asunto en teoría tan grave (el presunto atropello de derechos fundamentales) sepamos del pecado cometido con más de un año de retraso.

Rasgos faciales

Porque nada nuevo invita a pensar que, con Sánchez al frente del equipo ahora y antes, haya cambiado el enfoque sobre los tres fardos que estaban y están determinando el futuro inmediato del Gobierno de coalición: uno, la gestión del volquete multimillonario de Bruselas en nombre de la recuperación económica; dos, el ataque de la variante delta a una población que se creía inmune con las vacunaciones masivas, y tres, el desafío independentista en Cataluña, que sigue siendo el armario en la espalda del presidente del Gobierno.Agítense esos tres ingredientes en la coctelera del nuevo trio de poder Pedro Sánchez-Félix Bolaños-Óscar López (piloto y copilotos en la cabina de mandos, con Calviño en la cuenta de resultados y Albares en la sección exterior) y ya podremos competir con ventaja en los circuitos políticos y mediáticos de nuestra surrealista política nacional.Lo demás depende del laberinto de variantes que nos espera en un escenario marcado por la aberrante ubicación del que gobierna y el que puede gobernar en bandos opuestos, cuando se trata de temas de Estado, como el llamado conflicto catalán y la renovación de órganos constitucionales.

A por la cuarta

Y mira que han pasado cosas desde el gol de Marcelino en el Bernabéu contra la URSS (1964), cuya final se celebró en contra de una parte de los jerarcas del franquismo.Un sector encabezado por el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella, era partidario de no jugar aquella final.

Manifestación rojigualda

Y así fue.En la perspectiva del partido constituido en alternativa de poder, concretada en la aspiración de su líder, Pablo Casado, a convertirse en el próximo presidente del Gobierno, lo ocurrido el domingo pasado en la plaza de Colón regaló a Pedro Sánchez el argumento de que oponerse a los indultos es de derechas y apoyarlos es lo progresista.Más aún: la temeraria y anticonstitucional sugerencia de que el Rey es libre de firmar o no formar lo que el Gobierno decide (artículo 62 de la CE) tapó la no menos temeraria tendencia de Pedro Sánchez a confundir la magnanimidad del Estado con la claudicación del Estado ante el desafío secesionista en Cataluña.En resumen, la manifestación se quedó en intento fallido de escenificar en la calle el rechazo de la parte ofendida del “procés”.

La apuesta

Sin embargo, tal vez convencido de saber lo que conviene a esas mayorías, el Gobierno se ratifica en su decisión de perdonar las penas pendientes de cumplir por los doce del “procés”.Hay un sesgo aún más perturbador en los sondeos.

Villarejo desactivado

Al pedirle pruebas de su señalamiento se remitió al archivo documental intervenido por los agentes de la Unidad de Asuntos Internos que le detuvieron en su domicilio de Boadilla del Monte el 3 de noviembre de 2017.Lo sorprendente es que a estas alturas del culebrón Villarejo tratase de convencer a los diputados de que su concurso en el operativo “Kitchen” se limitó a desactivar la información “comprometedora para altas instituciones del Estado” que guardaba Luis Bárcenas.

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