• Lunes, 24 de Septiembre de 2018

Crisis de credibilidad

Uno de los principios básicos sobre los que se asienta la ciencia es el de la reproducibilidad.

Uno de los principios básicos sobre los que se asienta la ciencia es el de la reproducibilidad. Una palabra larga y complicada de pronunciar que simplemente significa que cualquier experimento que demuestre una hipótesis debe poder reproducirse siempre. Es uno de los pilares fundamentales que ha permitido el avance de la ciencia pero que ahora empieza a ponerse en entredicho. Los cambios en la forma de producir conocimiento han cambiado mucho en los últimos años y ahora la ciencia afronta una crisis de credibilidad que debe atajar antes de que los daños se vuelvan irreparables. ¿Tan mal está la cosa? La Metaciencia es una disciplina que se dedica a analizar el trabajo de otros científicos y a comprobar si se respetan las reglas fundamentales del método científico. Los últimos resultados que arrojan sus especialistas son para preocuparse. Así, según un estudio de la Universidad de Stanford, hasta un 85% de los esfuerzos en biomedicina se están desperdiciando. Estudios que nunca llegan a aplicarse en la clínica o lo hacen de una forma negativa o experimentos mal diseñados son sólo algunas de las razones. Otro estudio incluso más preocupante nos cuenta que el 95% de los estudios que se realizan en psicología no son puestos a prueba por investigadores independientes. Esto no quiere decir que sus resultados no sean correctos. Pero podríamos estar aceptando falacias como verdades ya que nadie se está dedicando a comprobar si es cierto lo que se afirma. Esto ha motivado a un grupo de investigadores de Holanda, Reino Unido y EE.UU. a firmar un manifiesto para que la ciencia recupere su credibilidad. Entre las medidas que se propugnan está la de facilitar los datos brutos en los que se basen los estudios, para que otros científicos puedan trabajar con ellos. Una práctica que hasta la fecha no se lleva a cabo y que pretende aportar algo de transparencia a un mundo que se rige por una feroz competencia. Publicar o morir es el lema. Una práctica que hace difícil llevar a cabo la reproducibilidad. Todo el mundo quiere sus quince minutos de fama, y si te dedicas a repetir los experimentos de tus compañeros, esto nunca pasará. Pero si no se cambia este modelo nos arriesgamos a un escenario en donde cualquier resultado estará sembrado de dudas. Y si algo no se puede permitir la ciencia, son precisamente dudas sobre su trabajo.