viernes 7/8/20

Junqueras tenía razón

El pasado 23 de junio publicaba en esta columna un artículo (“Esperando la sentencia”), criticando que no se permitiera a Oriol Junqueras recoger el acta de eurodiputado, y que se suspendieran sus derechos cuando aún no había sido condenado. Escribí que tal proceder ponía a sus abogados en bandeja de plata la apelación ante el Tribunal de Justicia de la Unión  Europea, y que nuestro poder judicial recibiría otro varapalo, como así ha sido.

Nuestra Justicia es muy garantista, pero en este asunto se dejó llevar por una sobredosis de patriotismo que puede terminar con la obligada puesta en libertad del líder de ERC, que dicho sea de paso, está teniendo una actitud constructiva. 

El patinazo refuerza además el relato de Carles Puigdemont de que la lucha por la independencia tiene que hacerse desde el exilio, y no negociando en el interior con un estado que vulnera los derechos individuales.

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