La OTAN y Rusia no ceden en sus posiciones, pero tampoco se cierran al diálogo

El secretario general de la OTAN y el viceministro de Exteriores de Rusia, junto a otras autoridades | OLIVIER HOSLET
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La OTAN y Rusia evidenciaron ayer “significativas diferencias” y no se movieron de sus posiciones sobre la situación en Ucrania y la seguridad en Europa, en la primera reunión que celebraron en más de dos años, pero no se cerraron a continuar dialogando.


“Hay significativas diferencias entre los aliados y Rusia en estos asuntos” que “no serán fáciles de superar”, reconoció el secretario general aliado, Jens Stoltenberg, en una rueda de prensa en Bruselas al término del primer Consejo OTAN-Rusia, la principal plataforma de diálogo entre las dos partes, desde julio de 2019.


No obstante, consideró una “señal positiva” que se hayan “sentado alrededor de la misma mesa y abordado asuntos importantes”, como son el refuerzo militar ordenado por Moscú junto a Ucrania y sus implicaciones para la seguridad en Europa.


Las dos partes se dedicaron a pasar revista a sus líneas rojas sin hacer concesiones.


Los aliados insistieron en que Rusia rebaje la tensión provocada por su refuerzo militar junto a Ucrania, respete la soberanía e integridad territorial de sus vecinos y se abstenga de “adoptar posturas de fuerza agresivas y actividades malignas dirigidas contra los aliados”.


Stoltenberg señaló que están dispuestos a dialogar “de buena fe” pero, al mismo tiempo, deben estar preparados en caso de que Rusia “una vez más opte por la confrontación.


Advertencias de Moscú

Por su parte, el viceministro de Exteriores ruso, Alexander

Grushko advirtió de que los intentos de la OTAN de construir la seguridad de Europa “contra y sin Rusia” están condenados al fracaso. “Partimos de que el principio de la seguridad indivisible debe tener en cuenta los intereses de todos y los intentos de construir la seguridad contra y sin Rusia son contraproducentes”, advirtió.


Grushko indicó que “de una forma muy franca y directa” habían puesto sobre la mesa “que la futura degradación de la situación puede acarrear consecuencias impredecibles y muy graves para la seguridad europea”.


“Si hay intimidación, habrá contraintimidación”, replicó e insistió en que “es un imperativo que (la OTAN) renuncie a la política de las ‘puertas abiertas’ y conceda a Rusia garantías jurídicas de no ampliación al este”. 

La OTAN y Rusia no ceden en sus posiciones, pero tampoco se cierran al diálogo