lunes 18.11.2019

Obispo Rodrigo de Mandiá y Parga

Escudo de la familia Mandiá
Escudo de la familia Mandiá

El obispo Rodrigo de Mandiá y Parga está considerado el primer autor ferrolano que dio sus obras a la imprenta, siendo conocido por la intensa actividad jurídica y eclesiástica que desarrolló en varias ciudades españolas a mediados del siglo XVII. Sacerdote y monje benedictino, en diferentes momentos fue Prior, Inquisidor, Consultor del Santo Oficio, Mestrescuela, Jurista, obispo auxiliar de Toledo y obispo de las diócesis de Almería y Astorga.

Nacido en la parroquia ferrolana de Santa Cecilia de Trasancos el año 1604, su padre fue el capitán Diego Yáñez de Mandiá, que fue alcalde de Ferrol, y su madre Isabel Fernández de Parga y Doce, ambos miembros acomodados de la pequeña nobleza gallega, como señores de los cotos jurisdiccionales de Xuvia, Caranza y Santa Cecilia de Trasancos.

Rodrigo de Mandiá estudió en el Colegio Mayor San Clemente de la Universidad de Santiago. Terminados sus estudios, se ordenó como sacerdote el año 1632. Graduado posteriormente como Doctor en Cánones en la Universidad de Santiago, llevó a cabo los estudios de Doctor en Teología en la Universidad de Salamanca.

Dentro de su ministerio sacerdotal, Rodrigo de Mandiá desempeñó multitud de cargos eclesiales en diferentes lugares. Fue nombrado sacerdote provisor en las diócesis de Mondoñedo, Burgo de Osma, Cuenca y Jaén. Perteneciendo a la orden de los benedictinos, fue designado Prior del Convento de la Asunción de Calatrava, ejerciendo de Canónigo regular de San Agustín y Sochantre de la catedral de Santiago.

Durante algunos meses del año 1646 Mandiá y Parga ejerció el cargo de Prior del convento de San Xoán de Caaveiro, a orillas del río Eume, en una época en que se registraba un denunciado absentismo por parte de los priores del convento. A propuesta del arzobispo de Madrid Baltasar Moscoso, fue destinado a la diócesis madrileña como Vicario General, Inquisidor y Consultor del Santo Oficio, y luego nombrado mestrescuela y canciller de la Universidad de Salamanca.

El año 1652, a propuesta del rey Felipe IV y tras su nombramiento por el papa Inocencio X, Rodrigo de Mandiá fue designado obispo titular de Siria, aunque no llegó a tomar posesión. En su lugar fue nombrado sufragáneo y obispo auxiliar de Toledo. En septiembre de 1662 Felipe IV le propuso como obispo de la sede de Almería, siendo preconizado por el papa Alejandro VI en el Consistorio de marzo de 1663. El obispo Rodrigo de Mandiá gobernó la diócesis de Almería hasta el año 1672, siendo recordada tanto su labor eclesial y doctrinal como su trabajo material, caso de la creación de un Asilo de Niños Expósitos.

Al quedar vacante la diócesis de Astorga, el rey Carlos III le propuso como obispo de la diócesis, siendo promovido por el papa Clemente X en diciembre de 1672. Ejerció el obispado de la diócesis hasta su fallecimiento en Astorga el 20 de octubre de 1674, siendo enterrado Rodrigo de Mandiá y Parga en el Convento del Espíritu Santo de las terciarias franciscanas de dicha localidad.

El obispo Rodrigo de Mandiá tuvo fama de excelente canonista, cualidad que plasmó en sus escritos, siendo muchas las consultas y dictámenes que realizó sobre temas jurídicos, eclesiales y de derecho canónico. Muchos de ellos fueron impresos en su época con el título genérico de “Dubios”, siendo publicados en León, Granada y Almería entre los años 1660 y 1672.

Desde que inició sus estudios eclesiásticos en Santiago, apenas se tiene constancia de la presencia posterior de Mandiá y Parga en Ferrol y su solar de origen. Aparte de ejercer el cargo de Prior del monasterio de San Xoán de Caaveiro durante algún tiempo, se conservan algunos documentos originales de su autoría en el archivo y biblioteca de la Casa del Monte en Santa Cecilia de Trasancos.

El escritor ferrolano Nicolás Fort publicó la biografía del obispo Rodrigo de Mandiá en el trabajo “Mandiá. Ensayo de Geografía Histórica”, publicado en el Almanaque Gallego para 1910 de Buenos Aires. También se publicaron diversos datos biográficos del mismo en la obra “La iglesia de Almería y sus obispos”, editada el año 1999 por Juan L. Martín. Referencias de su obra aparecen en las publicaciones “Ferroláns” de Guillermo Llorca, “Diccionario bio-bibliográfico de escritores” de Couceiro Freijomil y “España Sagrada” del padre Enrique Flórez.

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