La huerta ecológica de Cáritas enseña su cosecha al vecindario

El obispo de la Diócesis y responsables municipales acudieron a la jornada de puertas abiertas en Canido | efe/kiko delgado

El huerto ecológico que Cáritas cultiva en Canido, en terrenos de la Diócesis, empieza a brotar. Los árboles frutales, las flores y las hortalizas plantadas en el invernadero pueden ser recolectadas y este momento primaveral de fertilidad ha sido aprovechado para celebrar una jornada de puertas abiertas y enseñar a toda la vecindad el trabajo que se realiza desde el pasado diciembre. La propuesta nació para ofrecer a las personas sin hogar y en situación de exclusión un espacio de colaboración en el que establecer vínculos con otras personas y con el propio barrio. Los efectos terapéuticos del cultivo de plantas y de la convivencia en la naturaleza están probados en distintos ámbitos y también en este caso ha sido un éxito.


Un grupo fluctuante de unas 15 personas ha trabajado seis horas a la semana, guiados por una especialista que coordina también el huerto que gestiona la asociación vecinal. Gente sin techo y migrantes solicitantes de asilo han contribuido a la limpieza, siembra, poda y cuidado del huerto. Ahora pueden llevarse las verduras a casa, a los pisos de transición a la vida autonóma en la que varios de ellos viven, mientras piensan qué hacer cuando tengan excedente.


El de ayer era día de fiesta, de tumbar las barreras que pueda haber con el entorno y enseñar el trabajo que da frutos. Ahí estaban, con los voluntarios y participantes, el obispo, Fernando García Cadiñanos, que ha seguido la evolución del proyecto; representantes municipales, como la concejala de Benestar, Eva Martínez Montero, o la edila popular, Rosa Martínez Beceiro, y también la asociación de vecinos de Canido.


Terrenos de la Domus

El prelado destacó el emplazamiento del huerto en terrenos de la Domus Ecclesia, reforzando la idea de “cada para todos e todas” y recordó la encíclica Laudato Si, del Papa Francisco, relacionada con el medio ambiente y el cuidado de la naturaleza.


El proyecto, tal y como relataron Marta Pazo, coordinadora de Cáritas, y María, técnica que acompaña en el trabajo, tiene como objetivo “ser espazo de encontro interpersoal, favorecer a inclusión das persoas participantes, fomentar a pertenza e participación comunitarias e a aprendizaxe das bases do cultivo ecolóxico e da permacultura”.


La de ayer fue una jornada de “encontro, de coñecer o proxecto máis en detalle e de constatar o esforzo e empeño de todas as persoas que están a traballar neste horto urbano comunitario”.


La financiación abarcaba un año de trabajo pero entre los planes de Cáritas figura su continuidad dados los buenos resultados obtenidos.

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