La crisis en Ucrania adelanta en tres semanas la salida de la F-103

La tensión en Ucrania ha adelantado la salida de la fragata para incorporarse a la agrupación permanente de la OTAN y la ha puesto en el punto de mira | jorge meis

La fragata “Blas de Lezo” saldrá hacia aguas del Mediterráneo en cuanto concluyan las últimas pruebas de detección del coronavirus realizadas a la dotación, tras el preceptivo período de cuarentena que han seguido (estaba prevista la partida en la noche de ayer o en la mañana de hoy sábado). Su destino es la integración en la agrupación naval permanente de la OTAN SNMG-2, bajo mando italiano, adelantándose en tres semanas al calendario previsto debido a la crisis en Ucrania, con una tensión creciente entre las fuerzas de la Alianza Atlántica y Rusia. El comandante de la 31 Escuadrilla de Superficie, capitán de navío Gonzalo Leira, confirmó la capacidad de la F-103 para afrontar cualquier escenario, tras obtener la calificación operativa para el combate.


El buque con base en Ferrol cuenta con una dotación de 190 personas, a las que se les une un equipo de seguridad de Infantería de Marina, del Tercio Norte, y, en una breve escala logística en Rota, incorporarán también un helicóptero SH60B y una unidad aérea embarcada, así como un oficial médico que, con el oficial enfermero del buque, proporciona una capacidad sanitaria básica. A principios de la próxima semana podría ya estar en el Mediterráneo para la integración efectiva con el SNMG-2, junto con otras fuerzas de la OTAN de respuesta rápida.


La salida no tuvo esta vez ningún acto especial de despedida. El despliegue tendrá una duración inicial de dos meses. “La ‘Blas de Lezo’ se integrará en esta agrupación y a partir de ahí se desarrolla un intenso calendario de actividades, que incluyen habitualmente ejercicios de adiestramiento avanzado, operaciones de seguridad marítima, presencia naval y, en muchos casos, también actividades de diplomacia con nuestros aliados”, explicó Leira Neira ante los medios de comunicación. El adelanto ha acelerado las tareas preparatorias. Además, la situación en Ucrania podría alargar la duración de la misión. “En función de las circunstancias podría verse prolongada y el buque está preparado para ello”, apunta Leira Neira.


También está en disposición de entrar en combate si fuese preciso. “Para estar en condiciones, el buque ha seguido un largo e intenso proceso de preparación a lo largo del segundo semestre del año, que culminó con la calificación operativa para el combate. Los buques de la Armada, en los despliegues, están en condiciones de hacer frente a cualquier circunstancia que se presente y para eso realizan de forma permanente un intensísimo calendario de preparación”.


Respecto a la situación concreta en Ucrania, el comandante de la 31 Escuadrilla de Superficie resalta que es en estos momentos cuando cobran sentido estas unidades permanentes de la OTAN. “La misión de las fuerzas navales permanentes de la OTAN, en las que participa España de modo habitual con un compromiso firme, es mantener un enorme grado de disponibilidad para ser capaces de reaccionar ante cualquier desarrollo de una crisis. En este entorno es cuando tiene más sentido, si cabe, esta misión, cuando se ve incrementada la tensión en los escenarios de nuestro entorno de seguridad”.


Subrayó además el “esfuerzo de la dotación de la ‘Blas de Lezo’ en este largo e intenso proceso de preparación, que se ha visto dificultado por unas condiciones especialmente exigentes que marca la pandemia”.

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