Martes 20.11.2018
juan josé burgoa

Carlos Masquelet Lacaci

El General de División e ingeniero militar Carlos Masquelet Lacaci, natural de Ferrol, ocupó una serie de importantes puestos de responsabilidad en el Ministerio de Defensa durante la Segunda República

Fortines de la defensa de Madrid
Fortines de la defensa de Madrid

El General de División e ingeniero militar Carlos Masquelet Lacaci, natural de Ferrol, ocupó una serie de importantes puestos de responsabilidad en el Ministerio de Defensa durante la Segunda República española. Considerado como la primera autoridad en el tema de la fortificación militar, se le recuerda de forma especial por el relevante papel que jugó en el diseño de un frente defensivo de la ciudad de Madrid durante la Guerra Civil. Militar de ideología republicano-liberal, tuvo una reconocida militancia dentro de la masonería española y mantuvo una sostenida relación de amistad con Manuel Azaña, presidente de la República.
Carlos Masquelet Lacaci nació en Ferrol el 14 de julio de 1871, ingresando como alumno en la Academia General Militar de Toledo el año 1886. Siendo ya miembro del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, participó en diversas acciones de la campaña militar de Marruecos. Con la llegada la Dictadura del general Primo de Rivera, Masquelet Lacaci fue nombrado profesor de la Academia Militar de Ingenieros y posteriormente fue destinado como profesor de la Escuela de Maquinistas de la Armada en Ferrol.
Estando destinado en Ferrol, junto con el arquitecto municipal Rodolfo Ucha Donate, el año 1895 fue designado miembro de la Junta de asesoramiento de obras del Hospital General, entonces presidida por su Hermano Mayor, el General de Infantería de Marina Montero Subiela. Por su dedicado trabajo y desinteresado apoyo al citado Hospital, diseñando la construcción de nuevos pabellones y trabajando en la remodelación de los ya existentes, el año 1909 Carlos Masquelet fue nombrado Hermano de Honor del Hospital.
Años más tarde, todavía en plena Dictadura del general Primo de Rivera, Masquelet Lacaci fue el autor del proyecto de ampliación y modernización de la nueva Base Naval de Ferrol, cuyas obras dirigió de forma personal en la década de los años 1920, utilizando un moderno diseño constructivo basado en la ingeniería y empleando para ello nuevos materiales como el hormigón.
Ascendido al empleo de General de Brigada en octubre de 1930, al proclamarse la Segunda República el siguiente año 1931, el Presidente Manuel Azaña nombró Jefe del Estado Mayor Central a Carlos Masquelet. Durante la insurrección minera de Asturias de octubre de 1934 Masquelet Lacaci, entonces Jefe del Estado Mayor, no tuvo papel importante alguno dada la desconfianza que un progresista y republicano declarado como era el caso del militar ferrolano generaba en un gobierno radical conservador. Por ello, el entonces ministro de la Guerra, Diego Hidalgo, encargó a otro militar, precisamente otro ferrolano, el general Francisco Franco Bahamonde, como responsable de sofocar la insurrección de los mineros asturianos.
Con posterioridad, al ser nombrado Alejandro Lerroux para presidir el Gobierno de la Segunda República, Carlos Masquelet fue nombrado ministro de la Guerra, cargo que ejerció entre el 3 de abril y el 6 de mayo del año 1935. Al ganar el Frente Popular las elecciones celebradas el siguiente año 1936, Masquelet Lacaci volvió a ser nombrado para ocupar la cartera ministerial de la Guerra, esta vez en el gobierno que estuvo presidido por Manuel Azaña, entre las fechas del 19 de febrero y el 13 de mayo de 1936.
Al iniciarse la Guerra Civil española el 18 de julio de 1936, el general Masquelet Lacaci era el jefe del Cuarto Militar del Presidente, manteniéndose leal a la República en aquellos difíciles momentos. Al haber sido encargado en septiembre de 1936 de la fortificación de Madrid, diseñó y llevó a cabo el plan general de un frente defensivo de la ciudad que estaba basado en una serie de fortines, distribuidos en cuatro anillos que rodeaban la capital.
Este Plan de Fortificación de Madrid fue objeto de opiniones controvertidas, siendo para unos un mero trabajo de propaganda del gobierno republicano y para otros, un plan ciertamente deslavazado pero que en vísperas de la llamada Batalla de Madrid, cuando las tropas nacionalistas se acercaban a la capital, fue dirigido y coordinado de forma intensiva por Carlos Masquelet.
La mayor parte de estos trabajos defensivos del perímetro de la capital se concentraron en las localidades de Aravaca, Pinto y Pozuelo de Alarcón, y en menor medida, en la Dehesa de la Villa y el Monte del Pardo. Las obras fueron llevadas a cabo, en su mayor parte, por personal civil voluntario, motivado y dirigido por las fuerzas sindicales, trabajando de forma intensiva, pero muchas veces sin control y con una evidente falta de conexión con los militares profesionales.
Tratando de adaptarse a la topografía del terreno, se construyeron numerosas trincheras y una serie de fortificaciones tipo bunker, algunas de hormigón armado y otras de buena cantería, con muros que llegaban a medir metro y medio de espesor. Las construcciones eran de un amplio volumen, para permitir el manejo de ametralladoras y armas automáticas de buen tamaño, siendo sus cubiertas piramidales o de forma curva. Varias de estas fortificaciones todavía se conservan en relativo buen estado en los alrededores de la capital madrileña.
El 19 de julio de 1937 Carlos Masquelet pasó a la situación de reserva con el grado de General de División, al que había ascendido el año 1933. Debido a una posterior reestructuración llevada a cabo en el Ejército republicano con motivo de la contienda civil, fue nombrado jefe de la nueva Comisión de Fortificaciones.
Al finalizar la guerra civil española, Carlos Masquelet Lacaci tuvo que exiliarse en Francia, aunque años después regresó a España, falleciendo en La Junquera, provincia de Gerona, el año 1948. El militar ferrolano, con una larga e impecable trayectoria profesional en el Ejército, que le hizo merecedor de la Gran Cruz de la Real Orden de San Hermenegildo, no tiene ningún recuerdo en su ciudad natal, mientras que su vida y su obra tampoco ha sido estudiada como se merece por los historiadores de la urbe.

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