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Los campamentos se postulan como la alternativa más deseada este año

varios niños disfrutan de una de las actividades propuestas en los campamentos de verano del Concello de Ferrol

Queda poco para las vacaciones escolares y las familias se organizan ya para ver cómo gestionarán su vida familiar y laboral en los días en los que los más pequeños de la casa no van al colegio. Los campamentos de verano y las colonias siempre han sido una alternativa de ocio muy apreciada para los progenitores pues permite a los niños pasar la mañana en un entorno con otros niños compartiendo juegos y actividades mientras sus padres atienden a sus obligaciones laborales.

Los ayuntamientos programan diferentes propuestas dirigidas a colaborar con los vecinos en esta labor de compaginar el trabajo y el cuidado de sus hijos y en muchos casos ya se han abierto los plazos de reserva para gestionar la matrícula. Es el caso de concellos como el de Narón, As Pontes o Fene, que ya han informado a sus vecinos de la próxima apertura del plazo de matrícula.

Este no es un año cualquiera, ya que se trata del primero tras la irrupción del covid en el que no habrá medidas restrictivas y no imperarán las reducciones de aforo. Esto ha animado a muchas familias a iniciar los trámites para mandar a sus hijos a estos campamentos. 


Los Ayuntamientos organizan colonias que contribuyen a favorecer la conciliación de la vida laboral 



Es el caso de Mónica Calvo, vecina de Fene, que ya ha solicitado cita para reservar plaza para sus dos hijos en el campamento “Un verán máis alá” del Concello, como ya hizo en otras ocasiones. “Nosotros apuntamos a los niños para poder conciliar las semanas que nosotros tenemos que trabajar y no tener que recurrir a los abuelos”, precisa. Además, sostiene que los campamentos constituyen “una manera de que hagan actividades, se diviertan y se relacionen con otros niños y niñas”. Explica esta mamá fenesa que empezaron hace años apuntando a la hermana mayor “y desde entonces ha querido repetir siempre, su hermano lleva un par de años yendo y también va encantado”. Asegura además que la niña, que ya tiene 11 años, ha optado este año por reservar plaza también en los campamentos de la Xunta. “Ella ha preferido en esta ocasión pasar una semana entera fuera y hemos accedido porque consideramos que es una manera de que se hagan un poco más independientes y responsables”, sostiene esta madre fenesa, como muchos otros progenitores agradecen el desarrollo de estas actividades.



Beneficios para los niños


Los beneficios de este tipo de iniciativas son muchos y muy variados para los niños, porque les permite seguir en contacto con otros menores y estar entretenidos con el sinfín de propuestas que ofrecen los monitores, mientras disfrutan de iniciativas al aire libre, permitiendo a su vez a padres y cuidadores atender a sus obligaciones.

Rafael Bonet apuntó a su hija el año pasado al campamento de Fene y asegura que este año ya han reservado cita para la inscripción, de nuevo, que empieza el día uno. “A la niña le ha encantado y lleva todo el invierno recordándonos que ella este año quiere volver, ya que el pasado un caso de covid entre los monitores obligó a empezar más tarde su turno y no pudo acabarlo porque se apuntó a otro y concidían las fechas y horarios y solo pudo disfrutar cinco días del mismo y la verdad es que se quedó con ganas de más”. Además sostiene que “si la niña tiene tanto interés, tenemos claro que es bueno para ella”, explica este padre.

Cristina Luaces, vecina de Barallobre, tiene un niño de siete años y este año ha decidido apuntarlo a algún campamento y está valorando diferentes alternativas. Asegura que “buscar una actividad veraniega a media jornada en nuestro caso es una prioridad, sobre todo al tratarse de un niño que necesita interacción social en abundancia, al empezar a hablar muy tarde”. Considera que un campamento “es un lugar ideal para que la tenga, ya que donde vivimos, aunque disfrute de un entorno muy hogareño y lleno de posibilidades para entretenerse, lo que no hay son niños en tres kilómetros a la redonda”, sostiene.

En su caso, como el de muchos otros padres, el año pasado prefirió no mandar a su hijo a un campamento por temor al covid. “La situación no era la misma que la de hoy, ya que ni siquiera teníamos puesta la tercera dosis los adultos ni la segunda los niños, y el verano fue una etapa complicada. Reducir riesgos al ver a sus abuelos y su propia salud hizo que ni nos planteáramos inscribirlo en un campamento”. Considera que tampoco este año la situación está todo lo bien que cabría desear pero “ya no tenemos margen de maniobra tras haber pasado dos años en semiburbuja”.



Sin restricciones


Cabe precisar que la pasada campaña los niños debían portar obligatoriamente mascarilla durante los campamentos, algo que ya no será obligatorio este año. Además, se recuperan los aforos, reducidos el verano pasado con motivo de las restricciones sanitarias imperantes, de modo que esta edición se espera que esos programas recuperen parte su importancia. Además, el hecho de que los dos años anteriores se hayan celebrado este tipo de propuestas a medio gas anima a las familias a no dejar pasar la oportunidad en esta ocasión y apuntar a los pequeños en las mismas. Propuestas lúdicas, musicales, deportivas, trabajos manuales, salidas por el entorno, juegos tradicionales y un sinfín de propuestas se dan cita en esta tipo de actividades que buscan en última instancia colaborar con las familias en el cuidado de sus hijos durante sus vacaciones.

Los campamentos se postulan como la alternativa más deseada este año

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