miércoles 5/8/20

David Rochela vive la pandemia a 12.000 kilómetros de casa

El jugador pontés, con la liga de Tailandia parada, se mantiene a la espera de que se retome la actividad
El pontés David Rochela, durante un partido de la competición liguera tailandesa
El pontés David Rochela, durante un partido de la competición liguera tailandesa

En Bangkok, a más de 12.000 kilómetros de distancia de su As Pontes natal, David Rochela también tiene en el coronavirus una de sus principales preocupaciones. Allí, en Tailandia, la pandemia no está generando tantos problemas como, por ejemplo, en España –por ahora se han diagnosticado cerca de doscientos casos, con una persona de 31 años, aquejada de dengue, como único fallecido–, aunque sí comienza a condicionar el día a día. “Se están empezando a extremar las precauciones, cerrando lugares de ocio, discotecas, cancelando eventos que puedan aglomerar a mucha gente”, afirma el jugador, que apunta la suspensión del Fin de Año tailandés (Songkran), que estaba previsto celebrarse entre el 11 y 13 de abril, como uno de los principales indicadores.

El fútbol no es ajeno a esta situación y el campeonato liguero de Tailandia está parado desde hace dos semanas, tras la disputa de las cuatro primeras jornadas –“al principio se pensaba jugar a puerta cerrada”, dice Rochela–. Sin embargo, no cree que pueda retomar la actividad hasta el 18 de abril aunque, como dice, “estamos a expensas de lo que pase y de lo que el Gobierno mande”. Por ahora, el Port FC del que forma parte, igual que el resto de participantes del torneo, ya ha suspendido las sesiones de entrenamiento colectivo que se estaban realizando para equipararse a las grandes ligas de Asia –la china, la japonesa y la coreana–, que marcan la pauta en el continente.

Cultura
Hay un componente cultural en el hecho de que hasta ahora no se hayan registrado en Tailandia demasiados contagios por coronavirus. Por ejemplo, el contacto físico no es habitual como lo es en Europa –“para saludar no se dan la mano ni dos besos, sino que todo lo hacen a distancia. Así es más fácil controlar pandemias”, describe–. Por no hablar de las altas temperaturas que hacen que allí, todo el año, vayas “en camiseta, pantalón corto o chanclas”. El caso es que, como recuerda Rochela, la situación está, más o menos tranquila, algo que justifica en que “hay menos ajetreo en la calle y se tiene más cuidado”.

Es una razón más para un país que vive 543 años por delante de Occidente salga bien parado de la situación que se vive en la actualidad.

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