El comedor de la Cocina Económica reabre con el mosaico original

El nuevo pavimento copia el diseño del original que se descubrió al levantar las baldosas | jorge meis
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La Cocina Económica ha cumplido un paso más en su labor de volver a lucir en lo posible como en su día pensó el arquitecto Rodolfo Ucha Piñeiro. A los trabajos ya concluidos en las cubiertas (en las que se recuperaron las buhardillas), se suma ahora la réplica del pavimento de la planta baja, cuyas baldosas primitivas se encontraron al levantar las actuales. Siguen ahí, como base para el suelo nuevo, que se ha realizado con ese mismo diseño. Estos trabajos obligaron a cerrar el comedor durante unas semanas, pero este miércoles volvieron a abrir la sala para servir en el propio edificio, y no a domicilio, como se había resuelto durante este tiempo.

Todavía quedan unos retoques finales en el distribuidor, baño y oficinas, que concluirán esta semana, comenta el presidente de la institución benéfica, Antonio Tostado. La rehabilitación del edificio original de Ucha Piñeiro termina aquí su recorrido, explica. Las obras futuras, para el bienio 2022-2024, son ya estrictamente funcionales, para mejorar cubiertas, aislamientos y realizar obras en cocinas o patios.



Más voluntarios


La Cocina Económica, en la calle Rubalcava, tiene esa vertiente arquitectónica única pero su función primordial es la de dar de comer a la gente que lo necesita. En este sentido, y a raíz de la pandemia, ha evolucionado la forma en la que se atienden las emergencias, y muchos de los casos que siguen llegando a manos de sus trabajadoras sociales reciben asesoramiento para obtener bonos y ayudas con los que poder atender esta necesidad básica en sus domicilios, cuando es posible. Se da prioridad para el comedor a quienes no tienen hogar, a personas solas o que no sean autónomas.

La sala tiene su capacidad limitada al 50% mientras continúe la pandemia de coronavirus, de modo que en las comidas se sirve a 70 personas y a las cenas acuden diariamente entre 30 y 35. El aforo total, con sus 18 mesas, sería de 144 comensales en dos turnos de 72. Dada la evolución sanitaria, no se prevé llegar al 100% a corto plazo.

Para la atención de estas personas Tostado pide voluntarios. También en este apartado se está, comenta, “al 50%”, debido precisamente a la pandemia, puesto que, además de cuestiones laborales o personales que surgen, muchos de quienes acuden son mayores y están en grupos de riesgo y toman precauciones. 

El comedor de la Cocina Económica reabre con el mosaico original