Urbanismo trabaja en la intervención en tres edificios de San Francisco

El número 31 se ha abandonado de tal forma que ha crecido un árbol en su interior | j.meis

La próxima actuación urbanística en la calle San Francisco, que mejorará una de las arterias principales del barrio de Ferrol Vello, se verá completada con la mejora del aspecto en las edificaciones del vial, en el que se encuentran algunas casas que formarán parte del programa de rehabilitación de la Xunta, Rexurbe, pero también otras en estado ruinoso sobre las que deberían actuar los propietarios o, en su defecto, el Concello de forma subsidiaria para evitar la peligrosidad que suponen actualmente. Además de la propiedad municipal que fue casa natal de Carvalho Calero –apenas queda la fachada– en la que está prevista una actuación en los presupuestos municipales, hay tres inmuebles que entrañan riesgo dado su mal estado de conservación y sobre los que pesan multas coercitivas a los propietarios y está en proceso la autorización judicial para intervenir en ellas.

Es el caso del número 31, una ruina que ha llegado al extremo de contar en su interior con un árbol que ha ido creciendo con el abandono de la propiedad.

Para esta construcción, el concejal de Urbanismo, Julián Reina, explicó que ya se ha concedido la autorización provisional del Juzgado para poder entrar en la propiedad. El documento entró la semana pasada en el Concello y ahora se está a la espera del permiso definitivo. Ya se cuenta con los pliegos de actuación para, “en cuanto podamos”, apunta el edil, acometer la obra de forma subsidiaria –los propietarios no han atendido a ningún requerimiento– en cuanto a limpieza y consolidación. Se realizarían obras de impermeabilización de la medianera, retirada de vegetación y árbol y consolidación de la fachada, entre otras necesidades. El pago correspondería a las arcas municipales, que tendría que repercutirlo a la propiedad del solar.

El caso de lo que en su día fue el bar Cobas –número 4 de la calle San Francisco– se remonta también a muchos años atrás. Ya en 2016 se producían caídas de cascotes que hicieron preciso una actuación de urgencia y en 2019, tras dos incendios, el Concello iniciaba el proceso para actuaciones subsidiarias.

La propiedad ha recibido multas coercitivas que no han hecho que se actúe en el inmueble de forma particular, por lo que ya están en preparación los pliegos para una actuación, también subsidiaria, explica el responsable de las políticas urbanísticas municipales. El Concello trabaja en una posible demolición, al menos de la parte superior de la edificación.

El tercer inmueble en el punto de mira del área que dirige Julián Reina es el número 52 de esta misma calle, que ya está apuntalado y con una malla de contención para evitar desprendimientos. El edificio tiene ya hasta cinco multas coercitivas a la propiedad –desde 1.000 a 4.000 euros– y ya se ha hecho un requerimiento este verano a través del BOE para que tome las medidas oportunas. El área de Urbanismo está organizando ya una inspección técnica para estudiar el estado de deterioro y proceder a una actuación, que impida derrumbes o desprendimientos que pongan en peligro a los viandantes.

La revisión de inmuebles se lleva a cabo en distintos barrios de la ciudad con el fin de analizar posibles actuaciones y así, como recuerda Reina, se realizan visitas periódicas con técnicos como ha sucedido recientemente en O Inferniño, con una edificación deshabitada de la calle Seselle en la que se produjo un incendio. 

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