Ese maldito juez italiano que pone todo patas arriba

Concentración en apoyo a Puigdemont en Barcelona | efe
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Pobre Pedro Sánchez, con lo feliz que estaba tras su fugaz paso por La Palma camino de la ONU (donde, por cierto, también ofreció un fugaz discurso). Y ahora, que estaba en plena cresta de la ola, con el PP despellejándose por el control de partido en Madrid y con las encuestas volviendo a dar subidas al PSOE; justo ahora, va un juez italiano y se empeña en amargarle en fin de semana deteniendo a Puigdemont en Cerdeña. Esa maldita euroorden que sigue vigente (Supremo dixit) y que puede dar al traste con las negociaciones que mantiene con ERC para aprobar los presupuestos. Y no porque a ERC le importe algo que hayan detenido al expresidente prófugo. Todo lo contrario. Si Junqueras pagó con su reclusión cinco estrellas que Puigdemont pase por lo mismo, piensan los republicanos. Pero el problema es que tienen que hacer el paripé. Como Sánchez, que tiene que mostrarse contento aunque la rabia le carcoma las entrañas. Lo dicho, maldito juez italiano.

Ese maldito juez italiano que pone todo patas arriba