“Fascista y colono”

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Conozco a muchos profesores de universidades y percibo que casi todos están muy quemados en el desempeño de su oficio docente por múltiples causas que es imposible desarrollar en este comentario. Lo cierto es que su estado anímico merma la calidad de su profesionalidad en la actividad docente e investigadora.


Un profesorado decaído de ánimos, desilusionado y desmotivado puede ser una de las razones de la poca relevancia de las universidades españolas en la clasificación de Shanghai en la que solo 12 entran las 500 mejores, entre ellas la USC, con la Universidad de Barcelona (UB) en cabeza al aparecer en la horquilla 151-200 de la lista.


Pero el crédito que puede suponer para la UB estar en esa posición en el ranking de Shanghai lo pierde por su posicionamiento a favor del independentismo. En octubre del año pasado fue condenada por vulnerar la neutralidad ideológica con el Manifiesto de rechazo de las condenas de los presos políticos catalanes (sic) y pedían también el derecho de autodeterminación que no existe en ningún país democrático del mundo.


Bueno, pues la UB se superó a sí misma en el Claustro del 20 de julio cuándo el profesor Ricardo García Manrique, Catedrático de Filosofía del Derecho, fue atacado verbalmente con los calificativos fascista y colono por el también profesor Carles Mancho en presencia de 180 académicos y del Rector Joan Guàrdia.

El delito del profesor García Manrique fue oponerse en su día –sin éxito– a aquel Manifiesto “invocando el deber de la neutralidad ideológica de la universidad” e impugnarlo después con otros profesores ante los tribunales, que acabaron dándoles la razón en octubre de 2020.


Que en la reunión del Claustro, que es el órgano supremo de Gobierno de la UB, se toleren insultos racistas y xenófobos de un profesor a otro por pensar de distinta forma es una señal de degeneración académica de la Institución, secuestrada por un nacionalismo irracional que la aleja de ser un campus integrador, tolerante y plural, de intercambio de ideas en libertad, que debe caracterizar a las universidades. El silencio de los 180 claustrales y la falta de amparo del Rector hacia el profesor agredido es denigrante.


Menos mal que aún queda racionalidad en otras personas. Más de 1.200 profesores, estudiantes y profesionales de diversos sectores de España, Reino Unido, Francia, USA y México firmaron y enviaron al Rector una carta de apoyo al profesor Manrique.


Pero cómo Joan Guàdia fue elegido con el apoyo de la Asamblea Nacional Catalana, lo más probable es que esa carta acabara en la papelera. Como lo más seguro es que la UB, presa del particularismo nacionalista, siga degenerando y deje de ser un referente académico.

“Fascista y colono”