Jazz de Ría cierra una edición marcada por un gran nivel y el traslado a Narón y Neda

El concierto de ayer en San Nicolás de Neda | jorge meis
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La segunda jornada del V Jazz de Ría culminó ayer en Freixeiro después de un día completo en el que se sucedieron tres espectáculos, uno en la Ribera de San Nicolás, en Neda, y otros dos en el parque naronés de Freixeiro.

Los integrantes del cuarteto Aló Django fueron los encargados de abrir la última jornada de conciertos del certamen, con un show en una nueva y singular localización, a los pies de la ría en las inmediaciones de la desembocadura del río Belelle por donde discurre el Camiño Inglés, en la ribera de San Nicolás, en Neda. Vecinos y público en general no dejaron pasar la oportunidad de disfrutar de un concierto de nivel y con vistas. El cuarteto, que busca la inspiración en el jazz y en la música de los gitanos smanouche centroeuropeos, el llamado “gypsyswing”, ofreció un concierto con su habitual estilo lírico, alegre y acústico, pudiendo disfrutar del saber hacer de su máximo exponente, el mítico guitarrista Django Reinhardt.

La jornada no había hecho más que empezar y de nuevo en el parque de Freixeiro se sucedieron los otros dos conciertos del día, el primero a cargo de Lucía Rey Trío y el segundo, poniendo broche final al evento, el de Baldo Martínez Cuarteto da Terra. La primera es pianista y compositora formada en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid trajo a Narón su propuesta musical única que está golpeando con fuerza el panorama jazzístico estatal.

La ría de Ferrol es cuna de algunos de los mejores músicos de jazz del panorama nacional, algunos de los cuales ya pasaron por alguna de las ediciones del certamen. En esta ocasión, la propuesta local vino de mano del contrabajista ferrolano Baldo Martínez y su Cuarteto da Terra, que clausuraron esta edición, marcada por el cambio de localización.

Con respecto al primer concierto de este año, el de la noche del viernes de la Orquesta Galega de Liberación, los asientos se quedaron escasos para acoger al público que quiso perderse la particular puesta en escena de esta agrupacióno formada por 17 músicos de diferentes disciplinas que ensamblaron su saber hacer bajo la batuta de Xacobe Martínez Antelo, quien logró entretener y hasta sacar más de una carcajada. Poder ver sobre el escenario a todos los miembros de la Orquesta Galega de Liberación no es tarea fácil ya que todos sus integrantes cuentan con un recorrido vital y una trayectoria internacional de tanto peso por separado que es un auténtico privilegio disfrutar de todos ellos juntos como aconteció la noche del viernes en Narón. 

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