Tenían razon ellos

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Aquellos –perroflautas y yayoflautas les llamaron– tenían razón con lo de “no hay pan para tanto chorizo” y es que cada día nos cae “la del pulpo” al leer y escuchar como un grupo de forajidos – y sin necesidad de ir embozados y armados – nos hna estado robando, amasando dinero, mientras una buena parte de la población tenía que elegir entre cenar o tener la calefacción encendida.

Que del emérito ¡viva la República! aparezca otra cuenta nada corriente y que su “amiga íntima”, l” Corinna, denuncie el acoso a que la sometieron los espías del CNI, ya ni nos pone colorados.

Saber con certeza, lo que muchos ya sospechaban, y que ahora la policía certifica, que durante la etapa de Aznar se produjeron cohechos millonarios, no nos altera el pulso. Está en la línea de la Gürtel, Púnica y otra docena de casos, que, una vez más confirman el asalto al dinero público durante años y años. Solo nos falta conocer a sus cómplices y esperar la respuesta de quienes les jalearon desde algunos medios de comunicación, hoy callados o mirando para otro lado

Que esos sinvergüenzas arruinaran la sanidad pública y metieran la tijera en el gasto social. Que Rajoy siendo presidente presumiera de no dar ni un euro para hacer efectiva una ley en curso –reparar los daños de los golpistas– no extrañó lo más mínimo. Que los populares sigan boicoteando la renovación de los órganos judiciales, nos parece normal dada la catadura de sus figuras, pero nos parece inmoral el silencio de algunos constitucionalistas, de eminentes figuras del derecho, que tantas veces opinaron sobre otras cuestiones también de índole jurídico, mantengan ahora un silencio clamoroso y, a la vez, sospechoso., no nos pilla de sorpresa. Solamente nos confirma nuestras sospechas.

Tenemos la piel tan dura que ya aceptamos cualquier cosa que ocurra en este perro mundo. De ahí que la decisión del Papa Francisco de suprimir miles de cuentas bancarias de origen sospechoso de alto personal de la jerarquía eclesiástica que rodea a la Iglesia y ya hay un Cardenal ante la justicia. Es hora ya de que la sociedad, la ciudadanía, sea cual sea su modelo político, diga basta. Y es que hay que acabar con tanto chorizo. La repulsa debe ser unánime y la memoria llegar hasta la próxima vez que se abran las urnas. Y vuelta al principio: no hay pan que aguante tanto chorizo.

Tenían razon ellos