Mostesquieu 0, Maquiavelo 1

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Jamás vi un pueblo que aportara tanta paz social ni un gobierno que generara tantas irritaciones a sus gobernados. Así es la España de Sánchez y Podemos, gente que sufre todas las crisis con dolor y resignación mientras busca la paz y la tranquilidad y gobernantes que no se cansan de agitar el avispero hasta que todos salgamos con alguna picadura. El Tribunal Constitucional ha concluido que el estado de alarma decretado por Sánchez no se ajustó a nuestro texto constitucional y, por lo tanto, no tenía cobertura legal. De inmediato el gobierno y sus altavoces mediáticos se han lanzado a la yugular de los miembros del tribunal de garantías pretendiendo dinamitarlo. Este tribunal, que no es un órgano judicial, cumple con su cometido y ni tan siquiera insinúa que el confinamiento obligatorio en domicilios no fuera oportuno y necesario, se limita a decir que para poder ejecutarlo como se hizo se debió declarar el estado de excepción. Otra vez los palmeros gubernamentales tratan de lapidar al alto tribunal y dicen que el estado de excepción daría lugar a una serie de poderes al gobierno que hasta la policía podría irrumpir en nuestros domicilios sin autorización judicial alguna, por ejemplo. Y es verdad, pero tam bién lo es que el gobierno no tiene por qué aplicar los poderes que el estado de excepción le pone en sus manos y que, sin embargo, sí daría cobertura jurídica a la suspensión de derechos como el de libre movimiento, decisión sin duda necesaria para defendernos del virus. A partir de ahí el ataque despiadado al tribunal al que se pone en la diana porque uno de sus miembros dimitió y como era “progresista” hubiera votado en contra de la declaración de inconstitucionalidad del confinamiento obligatorio al amparo del estado de alarma. Este “progresista” dimitió al ser acusado de maltratar a su mujer, posiblemente ustedes no lo saben, seguro que, si hubiera sido propuesto por la derecha, todos sabríamos su nombre y conoceríamos su cara, pero, como era “progresista” …tupido velo. A lo mejor tampoco repararon ustedes en el resultado de la votación del tribunal, fue de 6 a favor y 5 en contra, ese voto que inclinó la balanza fue el de una mujer que ocupa sillón en el tribunal como progresista, a propuesta del PSOE, otra curiosidad que llevó al tal Echenique a llamar al alto tribunal “voxtitucional”. Y es que la izquierda cuando pierde no entiende de “fair play”. La separación de poderes de Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu, no está garantizada en nuestro país, la intervención política en los órganos judiciales y constitucionales es evidente y peligrosa. Por el contrario, Nicolás Maquiavelo con su “el fin justifica los medios” va ganando terreno y lo que el gobierno pretendía era que el tribunal obviase la ley de leyes para que, en un ejercicio de generosidad mal entendida, se pusiera de perfil ante una ilegalidad en honor al “bien común” que proclama el gobierno y sus socios políticos y mediáticos. Es posible que algún purista me diga que la frase atribuida a Maquiavelo era, en realidad, de Napoleón Bonaparte, pero como me viene bien para este artículo, la utilizo, ya saben, el fin justifica los medios aunque haya que alterar las normas. Peligrosísimo.

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