El arrepentimiento que no existe

Jordi Cuixart | efe
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Con el peso que ha ganado el PSC en el Gobierno de Pedro Sánchez, lo normal es que nos cansemos de escuchar eso de la concordia frente a los secesionistas. Es más, el presidente tendría que haber buscado para su gabinete a píos creyentes por eso de que están acostumbrados (y aceptan sin ninguna duda) lo de poner la otra mejilla. Porque, en el fondo, bofetada y de las fuertes, ha sido la que le ha propinado el indultado Jordi Cuixart ayer mismo, asegurando que el intento de golpe del 1-O fue legítimo y que “es lícito” volverlo a hacer. El líder de Omnium defendió que se trace una “estrategia conjunta y compartida” en el soberanismo, ya que lo ve “imprescindible”. Es decir, que de arrepentimiento ni hablamos, pero, a estas alturas, estas pobres víctimas del revanchismo español ya están buscando el modo de volver a dar otro golpe. La cuestión es saber si Pedro Sánchez está dispuesto a pararlo, como sí hizo Rajoy, o pondrá la otra mejilla.

El arrepentimiento que no existe