Habemus episcopum

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Ya tenemos Obispo diocesano y sinceramente, no lo esperaba tan pronto; el caso es llevar la contraria a los opinadores. Nuestro Obispo es burgalés, joven (solo tiene 53 años) y se llama Fernando García Cadiñanos. Era Vicario en Burgos, y conciliador de la Curia y delegado de Cáritas. He leído su saludo y visto el video y aprende a escribir en gallego rápido, hablarlo parece que no tanto. Mi querido Obispo, mal empieza porque así Vd. no es natural y si no lo sabe hablar ni escribir, que es normal, salude como sabe. Es mejor, creará más confianza.

Me sorprende lo hayan elegido tan joven; no es lo corriente y más aún a una Diócesis como la de Mondoñedo-Ferrol que está mas para cerrar que para otra cosa. Estimados lectores, de verdad que no soy mal pensado, pero he de reconocer que me choca su elección siendo tan joven por lo que deduzco ha de tener mucha valía y experiencia aun sabiendo quienes lo nombran que esta Diócesis le dará cualquier cosa menos lucimiento; que ojalá se lo dé. Porque no creo que lo hayan nombrado por pago de favores u otras razones, que tan de moda está en estos tiempos, diferentes a la calidad. También me llama la atención lo rápido que el Papa Francisco ha cubierto la vacante ¡en seis meses! teniendo en cuenta que hay otras más antiguas. Pero, nada, seguro que el Papa estaba preocupado porque en Mondoñedo estuviésemos sin Obispo. A medida que voy escribiendo estas líneas, más me sorprendo.

Estimado Obispo, tiene un reto difícil. Su predecesor se empeñó en hacer experimentos que, al final, ni él mismo creía en ellos. El resultado es que perdimos lo poco que quedaba y además la personalidad diocesana. Con su empecinamiento generó problemas tales como conflictos entre curas, desmotivación, desafección y no le digo más porque los descubrirá Vd. Fácilmente. Le hará falta algo más que mano izquierda y no se preocupe por sí, rápidamente, le dan deseos de irse que con lo que hay aquí, es normal. De corazón, bienvenido y deseo fervientemente que su trabajo sea fructífero para que Mondoñedo-Ferrol no sea el conjunto vacío de las diócesis españolas.


Habemus episcopum