La Barricada

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No se me antoja otro título mejor para la barricada que se levanta los fines de semana en la calle de San Andrés, para ser peatonal de manera draconiana y las gentes paseen por ella, vayan en bici o patinete, para el resto motorizado imposible, no es usual ni corriente ver en ninguna ciudad. Una calle se corte como se hace en esta ciudad, con una perfecta barricada en lugar de dejarla abierta con una señalización adecuada para evitar el tráfico que no se quiera por esa vía.


En esta ciudad coruñesa, existen diversas vías de tránsito que están sujetas a restricción a la circulación en general, en cambio al contrario de lo sucedido en San Andrés, también lo están para el servicio público en general y emergencias, algo que no sucede en la vía bloqueada por una perfecta barricada y se pone en riesgo las emergencias sanitarias y de bomberos, en un momento dado, esa barricada está montada bajo medidas que no se ajustan a la realidad de una ciudad que aspire a tener un ordenamiento de tráfico como en los demás lugares civilizados. Aquella vía con este cierre absurdo, se parece más a una vía no pública y en cambio privada.


Las demás de calles con tráfico restringido en la zona de influencia de San Andrés son vías restringidas de tráfico y no presentan la situación tan escandalosa de San Andrés. Por cualquiera de ellas, pueden acceder las emergencias sanitarias y de bomberos ó policía si es precisa su presencia. No acontece lo mismo en San Andrés, la cual se ha convertido en una calle bloqueada.


Ningún viajero que llegue a la ciudad y quiera ir a San Andrés, en taxi, no puede el taxista, llevarlo al punto de destino. Un enfermo tampoco puede ir a su casa en dicha calle. Las emergencias, acontece con ellas lo mismo, en caso de una llamada de urgencia a una ambulancia por un asunto grave de vida o muerte, quién va a levantar esa barricada para que dicha ambulancia pueda pasar sin demorar su presencia en el punto requerido, cuando los segundos cuentan en una actuación de máximo riesgo, al haber una vida en peligro de salvarla de una muerte segura. ¿De quién será entonces esa responsabilidad? ¿Del municipio? si fuese de la persona que ordenó poner la barricada, sería cuestión de responsabilidad penal.


Hay curiosidades en esta ciudad, difíciles de entender, la política de querer hacer algo acertadamente, tiene que ser correlacionada a los intereses ciudadanos, estudiar los problemas que acarrea y luego atinar con el resultado, no colocar una barricada sin más y jugar con la fortuna de lo ajeno y la servidumbre de los demás, el taxista se gana el pan llevando viajeros de un punto a otro y tiene que poder acudir allí donde le precisan sus servicios para eso tiene un vehículo autorizado para circular por la ciudad, las necesidades de unos son obligaciones de otros y en este caso del Ayuntamiento de corregir una situación anómala.


En cuanto a las emergencias, su presencia puede ser llamada en cualquier instante, uno se pone enfermo en cualquier momento, sin importar si es fin de semana o miércoles, los bomberos tienen un fuego y deben asistir en minutos, como para que haya una barricada en el camino, que demore su llegada y sirva a un trabajo fatal dentro de su gravedad si se llega tarde, por causas ajenas a la voluntad del grupo de rescate. La llamada a la unidad de policía, puede darse también en cualquier momento y circunstancia de orden público y de gravedad en otros hechos delictivos, donde la rapidez en la actuación es, sinónimo de éxito. La responsabilidad tiene que ser el baremo que mida la actuación y se retire esa barricada, colocada de forma esporádica y sin medir las consecuencias del lugar que ocupa. Primero es la seguridad, ante todo y esa vía los fines de semana no los reúne.

La Barricada