Pacto por la hospitalidad

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Pues no, hoy no voy a escribir sobre los indultos, ni tampoco sobre los rifirrafes cotidianos en el Parlamento. Hay ocasiones en que todos deberíamos parar y mirar un poco más allá y reflexionar sobre otras realidades.


Yo lo he hecho por una invitación inesperada. Desde Entreculturas me han invitado a andar. Sí, me han invitado a unirme a los Caminos de la Hospitalidad que se organizan desde la ONG jesuita para llamar la atención sobre los problemas de los refugiados. Y es que junio es el mes de los Refugiados.


Uno de los dramas más desgarradores de nuestro siglo es el de los millones de personas que ya sea por hambre, por huir de una guerra, o por otras circunstancias se ven obligados a cerrar la puerta de su casa y emprender un largo camino que les lleve a Europa donde esperan encontrar un poco de paz y una oportunidad de tener una vida digna.


El camino está lleno de peligros, tantos que muchos pierden la vida en el intento. Hombres, mujeres, niños ahogados en nuestro mar, el Mediterráneo, familias enteras confinadas en campos perimetrados porque no se les admite en nuestros países, vidas truncadas unas, frustradas otras, mientras preferimos mirar hacia otro lado.


Son personas como usted y como yo, con los mismos sueños, las mismas necesidades, los mismos anhelos de disfrutar de una vida digna, de tener un trabajo y un techo y poder educar a nuestros hijos.


De ahí que me parezca más que interesante ese Pacto por la Hospitalidad que nos proponen desde la Red Mimbre del Servicio Jesuita a Migrantes. Se trata de participar en caminatas junto a los refugiados y emigrantes para simbolizar el deseo de participar en el camino de la convivencia y que esa convivencia es posible dejando de lago prejuicios culturales y religiosos.


Estas caminatas se organizan en muchos países y el inspirador fue un jesuita holandés, Frans Van der Lugh que murió en el 2014 en Homs, ciudad a la que había llegado cincuenta años antes y que no abandono a pesar de la guerra.


Van der Lugh organizaba caminatas por el monte con jóvenes de distintas confesiones religiosas y origen. Era su manera de explicar que por encima de las diferencias en realidad todos somos iguales, seres humanos perdidos en la inmensidad de la vida.


Estas caminatas se llevan a cabo en toda España durante el mes de junio y a mi me parece que es una manera de concienciarnos sobre los problemas de los refugiados y de los migrantes, de cambiar nuestra mirada sobre su realidad, de caminar en la misma dirección.


Llamen a Entreculturas y pregunten dónde es la próxima caminata y apúntense. Merece la pena.

Pacto por la hospitalidad