Poner la lavadora puede acabar en multa

Un hombre tiende ropa al aire libre | aec
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Con la nueva tarifa de la luz todo es diversión. No solo hay que estar atento a que den las dos en punto de la tarde para encender el horno o acumular cacharros en el lavavajillas hasta el fin de semana, sino que hay que cruzar los dedos muy fuerte para que los vecinos no nos denuncien por incumplir la ordenanza municipal de ruidos nocturnos, esa que sirve para controlar las fiestas en los pisos y que ahora puede ir directamente contra las lavadoras. Cómo están las cosas, quién nos iba a decir que centrifugar la colada puede costarnos una multa. Nos quedan opciones, eso sí: una junta de vecinos extraordinaria en la que se decida hacer acopio de tapones para los oídos, calcular si el pago de la supuesta sanción compensa el ahorro energético o insonorizar la vivienda. Al final va a ser mejor lavar a mano.

Poner la lavadora puede acabar en multa