La Navidad solitaria que nos hemos ganado a pulso

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¿Se acuerdan de cuando poco nos faltaba para manifestarnos en las calles, llenos de indignación, por que en las comidas navideñas solo podía haber diez a la mesa? Diez, que luego fueron seis –pero sin contar niños– y después se combinaron con la coletilla de “de un máximo de dos burbujas de convivientes”. Todo esto, mientras nos insistían hasta el hartazgo en que mantuviésemos el estricto cumplimiento de las restricciones pare evitar un repunte de casos de coronavirus. Pues nos hemos lucido. Tan bien lo hemos hecho que la última recomendación de la Xunta es que las celebraciones se hagan en la intimidad del hogar de la unidad familiar. O sea, que cada uno en su casa. Exactamente como comentábamos en broma allá por abril, cuando le decíamos a padres, hermanos y demás familia que la Nochebuena sería por videollamada. Vayan cargando móviles, ordenadores y tablets, que parece que es lo que nos hemos ganado. Ahora ya tienen un motivo para protestar, aunque sea sin razón. FOTO: las compras para las comidas navideñas no serán tan abundantes como otros años | aec

La Navidad solitaria que nos hemos ganado a pulso