Una salvaje intransigencia

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Si no fuera por lo que significa, hasta podríamos divagar con la paradoja de que sean grupos antifascistas los que acaben utilizando los modos de esos fascistas contra los que supuestamente luchan. Vox está sufriendo durante estas campañas vasca y gallega constantes ataques de grupúsculos que pretenden acallar su voz. Es posible no estar de acuerdo con su mensaje o sus ideas, pero estos ataques convierten en peores a quienes, en una democracia, no saben aceptar que pueda haber quien no piense como ellos, además de dar más protagonismo a los de Abascal. FOTO: Santiago abascal, fumando un puro | aec

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