Una imposición nada justificada

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el talibanismo lingüístico cada vez va ganando más terreno en este país. La imposición de un idioma para protegerlo adquiere, por desgracia en demasiadas ocasiones, tintes dignos de regímenes totalitarios. Algo así fue lo que sucedió en Ibiza, donde al profesor de un instituto el director del mismo le prohibió dirigirse a sus compañeros y a los alumnos o sus padres en castellano. Y, mientras tanto, la consejería que dirige Martí March guarda un silencio cómplice que pone los pelos de punta, sobre todo cuando esa arbitraria imposición no se basa en ninguna normativa existente. FOTO: Martí March | aec

Una imposición nada justificada