Un brindis por los malos conductores

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A Guillermo Fesser, que acabó en Gomaespuma, le dio una temporada por surcar el cielo en un helicóptero para aterrizar en un colegio y mostrar a los niños el placer que reportaba merendar un bocadillo con Tuplipán. Un helicóptero más moderno, perteneciente a la escuadrilla Pegasus, la que emplea la DGT para cachar desde las alturas a los conductores peligrosos, aterrizó en una bodega de la Rivera del Duero, pero no para promocionar la margarina, sino porque a alguien, al parecer, le apetecía comprar unas botellitas en origen... No se sabe si al piloto le hicieron soplar, pero a lo mejor lo acusan de malversación de caudales públicos, que es peor. FOTO: un pegasus | aec

Un brindis por los malos conductores