La Marea se zampa al Ayuntamiento en Santa Lucía

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LA obesidad no es el principal problema de la Marea, nasía pa’ganá. Alguno de sus dirigentes anda sobrado de kilos, pero, en general, son de poco peso, físico, ¡eh!, porque político ninguno tiene ni un gramo. Pero un dietista, que de todo tiene que haber entre la xente do común, ha debido recomendarles comerse el Ayuntamiento y, como si fuesen adictos a una secta donde se practicase la obediencia ciega, se lo han zampado. La reforma de la plaza de Santa Lucía ya no es un proyecto municipal, sino del partido, de cuya presentación se encargarán dos concejales, en su condición de mareantes, el próximo miércoles, porque una cosa es engordar y otra renunciar a las vacaciones de Semana Santa. Pero ese cambio de paternidad lleva consigo problemas graves, como, por ejemplo, que sea contrario al pleno municipal y que carezca de fondos en las cuentas locales para llevarlo adelante. Cuánto mejor sería que para engordar se comiesen una hamburguesa o una ración de pulpo; toda la ciudad sería más feliz y ya no digamos los vecinos de A Falperra; a lo mejor hasta había alguno que los invitaba a su casa. FOTO: ferreiro, con parte de la cúpula mareante | aec

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