A la oposición le ponen las cosas en bandeja de plata

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lo que tiene sucumbir a la presión es que uno deja de tener el control y si no reconduce la situación a tiempo corre el riesgo de acabar siendo marioneta y saco de boxeo por el mismo precio. Gestionar una crisis sanitaria nunca vista es un reto en el que prácticamente todo es ensayo y error. Y rectificaciones. Y cambios. Y matices. Y contradicciones. Y, flotando por encima de todo eso, una malísima estrategia de comunicación y una sensación de improvisación que la oposición no puede desaprovechar. Porque los que mandan se mueven al ritmo de las caceroladas. O eso parece. Y los que tienen como cometido político sacarles los colores han dado con la clave: ponerlos contra las cuerdas hasta que hagan lo que ellos quieren y luego criticarlos por hacerlo. Un plan sin fisuras. Lo más preocupante es que es el propio Gobierno el que les pone su cabeza en bandeja de plata. Entra en su juego y parece no tener la menor idea de cómo ganarlo. Con el riesgo de que, por el camino, los que perdamos seamos nosotros. Mal asunto mezclar la política con las vidas humanas. FOTO: casado, en la sesión de control al gobierno | efe

A la oposición le ponen las cosas en bandeja de plata