La prueba irrefutable del efecto nocivo de una mala compañía

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CONFIRMADO: la cercanía de Iago Martínez, el Rasputín de Teis, a Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, produce unos efectos perversos sobre el alcalde. El consejero áulico se apeó de la comitiva formada para el erasmus en China y menudo cambio experimentó Ferreiro durante esos días. ¡Vistió traje!, corbata, no, que tampoco es cuestión de pasar de un extremo al otro con tanta rapidez, pero sí traje, como haría cualquier alcalde normal. Los chinitos estaban impresionados; ese look no tenía nada que ver con las referencias que les habían dado los espías que trabajan en los todo a cien de A Coruña. A la vuelta fue el acabose. Casi sin recuperarse del jet lag reconoció que la Marea, nasía pa’ganá, no lo podía haber hecho peor con el proyecto de Sor Eusebia para Eirís. ¡Lo nunca visto!, el alcalde dándose golpes de pecho –por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa– y asumiendo culpas... ¡Qué bien le han venido unos días de separación! Ojalá le coja gusto y lo mande a un despacho muy lejos del suyo. ¡Cuánto se lo iban a agradecer los coruñeses! FOTO: iago martínez y xulio ferreiro, algo distanciados | aig

La prueba irrefutable del efecto nocivo de una mala compañía