El peligro de la mujer despechada

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ARAMÍS Fuster tiene que estar desolada. Después de confesar recientemente en la tele que está profundamente enamorada de Mario Conde, va el exbanquero gallego y se deja ver por Sevilla en compañía de dos mujeres. No, no es que se de a la bigamia –al menos que se sepa–, además de ellas estaba acompañado de otros amigos. Él, perfectamente trajeado, se quedó al final con solo una de ellas. Copa en mano estuvieron charlando un largo rato en la calle; incluso llegaron a sentarse en la acera... ¿Se habrá vuelto un perroflauta? ¿Estará reviviendo junto a esa mujer los amores de la adolescencia? Veremos si Aramís no le echa el mal de ojo. FOTO: mario conde | aec

El peligro de la mujer despechada