Tricking, el arte de dar volteretas

Freedom Tricking parkour
|

Realizan estéticos giros en el aire y complejos saltos mortales que llegan a enlazar unos con otros. No son gimnastas, ni siquiera están considerados como deportistas, pero su disciplina, el tricking, requiere tanto esfuerzo y trabajo como cualquier otra práctica deportiva. Lejos de utilizar gimnasios o de efectuar sus piruetas sobre colchonetas o espacios habilitados, sus canchas son la calle y las playas de la zona.
Los jóvenes Carlos Quintela Calvo, Germán Martínez Sánchez y Erik Yáñez Varela son un ejemplo de lo vistosa que puede resultar la coordinación de volteretas en el aire. Estos tres aficionados al tricking comenzaron con el parkour, una disciplina más urbana y que emplea muros, barandillas y otros objetos como obstáculos, viendo cómo otros jóvenes saltaban y aprendiendo de vídeos y de lo que podían encontrar sobre el tema. Posteriormente, comenzaron con el tricking y aseguran que son de los primeros que comenzaron a practicarlos en la ciudad, ya que hasta 2012 apenas se conocía esta disciplina.
Germán Martínez explica que lo suyo es más parecido a la gimnasia deportiva. Sus únicas herramientas de trabajo es una boya de pescador y la arena de la playa, por eso no es difícil verlos cada semana en arenales como el de Caranza, que por estar cerca de la ciudad es uno de los que más frecuentan.
Enterrar la boya y comenzar a impulsarse con ella es la base de la práctica del tricking, que después puede trasladarse a la propia calle, con terrenos, evidentemente mucho más duros.
Carlos Quintela señala que no existen espacios concretos para hacer saltos, solo en algunos gimnasios muy específicos o en las instalaciones de INEF de A Coruña cuentan con fosos de espuma que facilitan mucho la práctica que ellos hacen al aire libre, con la única amortiguación de la arena de la playa.
Lo que realmente les gusta es exhibirse, y no en el mal sentido de la palabra. Así, comentan que el tricking carece de la competitividad de un deporte, siendo solo eso, exhibición. Por eso, enseñar a los compañeros y mostrar lo que sabes es lo que les hace realmente felices.
Aunque Erik asegura que todo aquel al que le guste puede practicarlo, lo cierto es que al verlos \“volar\” queda claro que la buena forma física es fundamental. Algunos de ellos practicaban deporte, como la natación, antes de introducirse en el parkour, y ahora no dudan en ir al gimnasio para estar en forma.
Pero tanto Carlos como Germán y Erik coinciden en que las claves para hacer los mortales coordinadamente y llenos de vistosidad está en \“el equilibrio, los reflejos y la estabilidad\”, que consiguen con esfuerzo y perseverancia. Un trabajo que, aunque exige mucha disciplina, hacen con gusto y del que no podrían prescindir.
\“Cuando estás en el aire, todo gira muy despacio y se te olvida todo, hasta que vuelves a tocar el suelo\”. Por eso, explican, la concentración es fundamental, no es solo práctica, sino saber lo que estás haciendo. Aunque dicen que hasta los niños pueden practicarlo, tener una mínima fuerza –a partir de 12 años– lo hace más fácil y puede evitar, quizás, algunas de las señales de guerra que todo prácticante de tricking lleva consigo. Estos tres jóvenes tienen en su haber roturas de clavícula, esguinces y torceduras, pero nada que no pueda ocurrir con cualquier otra práctica deportiva.
Para verlos no hay más que acercarse a la playas y fijarse en los corrillos de gente, porque todo aquel que se aproxima, se queda a mirar.
Además, organizan TRs (quedadas) donde pueden llegar a juntarse hasta 25 saltadores en un espectáculo digno de ver.
Quieren quitarse de encima el sambenito de que practicar una actividad deportiva urbana está relacionado con el vandalismo: \“ni destrozamos mobiliario ni molestamos a nadie\”. Es más, ellos mismos reclaman que se tenga más cuidado en las playas, donde se encuentran con cristales rotos y mucha suciedad y piden al Concello que tenga en cuenta que los arenales pueden ser, y de hecho lo son, utilizados durante todo el año, por eso deberían estar más cuidados y limpios. Para no incomodar a nadie, además, les gustaría poder contar con zonas específicas para esta disciplina deportiva.

Tricking, el arte de dar volteretas