Lamentarnos ahora no sirve de nada

FOTO: Aficionados del Atlético, en la fuente de Neptuno | efe
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Y ahora, ¿qué? ¿Bajamos la mirada, mudos por el horror, y evitamos el tema o clamamos al cielo contra el club por no conseguir que su afición le escuchase, contra el Ayuntamiento por no prever la euforia descontrolada o contra la Policía por no contener lo incontenible? Cualquier cosa antes que reconocer que la culpa de todo lo que sucedió después de que el Atlético ganase la Liga es de quienes decidieron que daba igual el sentido común. Y no solo por la pandemia. Las imágenes de la Policía llevándose a los jugadores –en ese momento ejerciendo de forofos– durante la carga en el aparcamiento del estadio del Valladolid son vergonzosas y merecen un castigo, pero tampoco son ellos los responsables de que un niño de 14 años haya muerto y de que la fiesta acabase con más de treinta heridos. Así que solo queda lamentarse por los que hicieron las cosas mal. Y eso ahora no sirve de nada. 

Lamentarnos ahora no sirve de nada