Andrés Rodríguez Alonso | “El robot Da Vinci es el principal acontecimiento del año para el servicio de urología”

Andrés Rodríguez Alonso, en la entrada del hospital Arquitecto Marcide | Daniel Alexandre
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Andrés Rodríguez Alonso es el jefe de Urología del CHUF, un servicio para el que la llegada del robot Da Vinci [el presidente de la Xunta anunció esta semana la compra de siete, por 20,5 millones de euros] supondrá un cambio importante. Él ya está familiarizado con este instrumento y detalla los beneficios para el paciente y para el cirujano de intervenir con brazos robóticos. Desde su llegada, habrá todavía unos meses de formación antes de poder empezar a utilizarlo.

¿Qué es un robot quirúrgico?
Un robot quirúrgico es un dispositivo intermediario entre el cirujano y el paciente. Sigue las órdenes del que opera, realizando los movimientos y las maniobras precisas exactamente como quiere el cirujano para ejecutarlas a través de unos brazos robotizados en el interior del abdomen del paciente. El robot transcribe de forma perfecta todas las órdenes y las ejecuta de forma muy precisa. El Da Vinci es, de hecho, la plataforma quirúrgica más avanzada que existe en el mundo y lo que hace es cirugía laparoscópica.

El robot, ¿sustituye al cirujano?
El robot Da Vinci no opera solo, es una máquina que recibe órdenes. Por sí mismo no hace nada. Es imprescindible que el cirujano sea experto y que tenga amplios conocimientos de cirugía y de anatomía, además de experiencia quirúrgica para poder maximizar los resultados positivos. El robot lo que hace es responder a las órdenes que el cirujano le dicte a través de una consola a distancia. Si el cirujano hace un movimiento inadecuado o no tiene experiencia, el robot hace exactamente lo mismo.


La robótica ya forma parte del presente, del día a día, y desde luego es el futuro porque solamente tiene ventajas



¿Qué beneficios tiene para el paciente?
Todos aquellos beneficios derivados de la elevadísima precisión que tiene. Las intervenciones quirúrgicas tienen que tener un alto grado de precisión, como cualquier persona se imagina. Un cirujano debe ser preciso en sus movimientos y en sus acciones. Pero hay intervenciones en las cuales pequeños detalles pueden dar lugar a un buen o a un mal resultado, o a un resultado bueno o un poco peor. Es en ese tipo de operaciones donde se obtienen los grandes beneficios. El robot Da Vinci es especialmente útil en la especialidad de urología y en algunas operaciones de cáncer de próstata o de cáncer de riñón porque ahí pequeñas diferencias pueden tener grandes implicaciones para el paciente. En otras intervenciones el robot siempre es útil, indudablemente, pero en el cáncer de próstata su utilidad es extrema.

Para el profesional, ¿qué diferencia hay a la hora de operar?
Para el profesional lo más importante es que los pacientes que son operados por quienes manejan el robot Da Vinci tienen unos resultados excelentes en cuanto a la calidad de la intervención quirúrgica, la estancia postoperatoria o la reducción del sangrado. Es una cirugía mínimamente invasiva, con pequeñas incisiones. Todo eso redunda indudablemente en beneficio del paciente. Yo lo consideraría un beneficio del cirujano porque lo que quiere es que esos pacientes que opera vayan bien. Y si hablamos del profesional en concreto, supone que una vez que yo coloque los brazos del robot, con los instrumentos adecuados, dentro de la cavidad abdominal, me siento en una consola que está separada del paciente, me quito la bata y desde allí yo lo opero cómodamente, con una ergonomía inmejorable y con una disminución enorme de la fatiga.

La disminución de la fatiga es un elemento relevante.
La fatiga es un elemento que puede parecer inicialmente trivial pero en las intervenciones largas es muy importante. Está demostrado que en las intervenciones largas el cirujano va acumulando fatiga, marcada por la posición de los brazos, de los hombros, por el estrés de la intervención...; mientras que si está sentado esa fatiga se reduce y eso hace también que la precisión sea mayor y que el cansancio no ejerza un efecto negativo cuando llevas tres o cuatro horas de intervención quirúrgica. Eso es un beneficio enorme. Y una cosa muy importante es que el robot tiene un sistema de ingeniería que hace que los movimientos del cirujano no tengan absolutamente nada de temblor. El temblor que yo pueda tener en los movimientos de mi mano, el robot no se lo transmite al interior del paciente.


El anuncio de la compra de siete sistemas quirúrgicos Da Vinci para las áreas sanitarias gallegas abre el campo de la cirugía a la vanguardia tecnológica.


¿En qué plazo empezará a funcionar en el área sanitaria?
El robot llegará a todas las áreas sanitarias al mismo tiempo. A partir de ahí van a pasar unos meses en los que todo el personal de enfermería y cirujanos de diversas especialidades recibirán una formación intensa. No es una cosa inmediata. Necesita un aprendizaje antes de realizar las primeras operaciones quirúrgicas. Cuando la gente esté preparada se iniciará lo que se llama un programa de cirugía robótica. La intención de la Xunta es realizarlo de forma simultánea en todas las áreas sanitarias.

La robótica, ¿es el futuro de la cirugía?
Yo no lo llamaría el futuro, lo llamaría el presente. La robótica en Estados Unidos existe ya desde principios de los años 2000 pero es una cirugía costosa, que requiere una inversión económica de altísimo nivel, y por eso en algunos sitios del mundo no está accesible. Ya forma parte del presente, del día a día, y desde luego es el futuro porque solamente tiene ventajas. Hay partes de la cirugía que no logra mejorar pero no hay nada que empeore con respecto a otros abordajes quirúrgicos.


El de la urología es el servicio más beneficiado, aunque tiene aplicaciones importantes en ginecología, otorrinolaringología y medicina general.


¿Es el principal proyecto en el que se embarca su departamento?
El robot es el principal acontecimiento del año para el servicio de urología y para los otros servicios del hospital que también van a participar: cirugía general, ginecología y otorrinolaringología. Es un robot para todos los pacientes del área sanitaria. Lo que pasa es que en la urología tiene quizás más aplicaciones. Es la especialidad en la que más se usa en todo el mundo, sobre todo en la cirugía del cáncer de próstata, donde los pacientes pueden tener consecuencias como pérdidas de la continencia urinaria y problemas de erección. El robot, con la precisión tan grande que tiene y la amplificación del campo quirúrgico, que lo multiplica por diez en tamaño, aumenta las probabilidades de preservar la continencia urinaria y la función eréctil. Hace años que tenemos mucha ilusión por tener cirugía robótica y que se implante en nuestro hospital. El servicio de urología de Ferrol y el resto de los servicios quirúrgicos del hospital estamos contentísimos de disponer de esta tecnología y por supuesto que es el proyecto más importante a día de hoy. Hay que desarrollarlo a medio plazo y le vamos a sacar los frutos con el paso de los meses y de los años. 

Andrés Rodríguez Alonso | “El robot Da Vinci es el principal acontecimiento del año para el servicio de urología”