Apuestan por una solución negociada para garantizar el acceso universal a las vacunas

Una trabajadora sanitaria extrae una dosis de una vacuna en Italia | CARMELO IMBESI
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La directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, consideró ayer fundamental incrementar la producción de vacunas en los países en desarrollo y apostó por una solución negociada a nivel internacional para garantizar el acceso universal.


Okonjo-Iweala participó ayer en la conferencia sobre el estado de la Unión Europea, organizada por el Instituto Universitario Europeo (EUI), un evento telemático debido a la pandemia.


En su intervención, la dirigente de la OMC se refirió al debate sobre la exención temporal de las patentes de las vacunas para acelerar la producción en todo el mundo y resumió que hay algunos miembros del organismo que apoyan esta propuesta presentada por la India y Sudáfrica, y otros creen que no es un tema crucial.


“Necesitamos aumentar la capacidad de producción”, porque “el 80% de la producción de vacunas se concentra en diez países de América del Norte, el sur de Asia y Europa”, añadió.


Además, celebró que el Gobierno de Estados Unidos haya anunciado que apoyará la propuesta de suspender temporalmente la propiedad intelectual de las vacunas, porque esto dará “un impulso a las negociaciones”.


Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró que, si es necesario, los gobiernos deben ofrecer incentivos a las farmacéuticas que operan en sus territorios para que compartan la tecnología y el conocimiento relacionado con las vacunas contra el covid-19.


“Alentamos a los gobiernos a que ofrezcan incentivos a los productores para compartir su tecnología y conocimiento, y alentamos a los países que tienen más vacunas a donarlas a través de Covax, que es el modo más rápido y justo de aumentar su distribución global”, afirmó ayer el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.


El responsable también pidió a todos los países con capacidad de producción de las vacunas a seguir el ejemplo de Estados Unidos y apoyar una suspensión temporal de las patentes que protegen la propiedad intelectual de estos productos y que impiden que otros puedan manufacturarlos.


Las negociaciones para que esto pueda ocurrir transcurren sin éxito desde hace siete meses en la OMC, con la oposición de la anterior Administración estadounidense, de países europeos, Japón, Australia y Brasil.

Por otra parte, la Comisión Europea no se cierra a negociar una eventual retirada de las patentes de vacunas, pero desde Bruselas se ve más útil, a corto plazo, una transferencia voluntaria de tecnología con acuerdos entre distintas farmacéuticas para incrementar la producción.


Actualmente se debate a nivel técnico si la propiedad intelectual es un problema y, de serlo, en la Comisión Europea se considera que el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS, en inglés) ya ofrece soluciones.


Una posible salida al problema serían ciertos tipos de autorizaciones para la producción doméstica de vacunas con patentes en un caso concreto, como pudiera ser el de la India. También se podría privilegiar la vía de que un país obtenga autorización para producir vacunas para otro Estado, si este no tuviera capacidad de producción propia.


No obstante, el Ejecutivo comunitario considera que las transferencias voluntarias funcionan mejor, y existen ejemplos en esta pandemia como los acuerdos de producción entre las farmacéuticas Sanofi y Pfizer. 

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