El informe final del accidente de la fragata noruega concluye que la tripulación podría haber salvado el barco

Trabajos de reflotamiento de la fragata, en febrero de 2019, tras haber chocado con un carguero | efe
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Navantia ha recibido con satisfacción el informe final sobre el accidente de la fragata noruega “KNM Henge Instad”, fabricada en sus instalaciones de la ría de Ferrol, que se hundió tras chocar contra un petrolero en noviembre de 2018. Una primera investigación aludía al diseño del barco, una explicación que ahora queda desechada.


El documento presentado ayer en Noruega concluye que el navío podría haberse salvado si se hubiesen tomado las decisiones adecuadas antes de su evacuación y no hace ninguna recomendación de seguridad a la compañía española.


“El informe incluye 28 recomendaciones para mejorar la seguridad en la operación de los buques y ninguna de ellas se dirige a Navantia. En su mayoría, las recomendaciones se dirigen a la Real Marina Noruega y a la Agencia Noruega de Material de Defensa”, apunta Navantia en un comunicado difundido tras conocerse las conclusiones.


La colisión provocó en la fragata “daños graves, por encima de aquellos para los que estaba diseñada”, apunta el texto, en el que también se explica que “el hundimiento de la fragata se podía haber evitado si se hubiera cerrado antes de su evacuación”. A este respecto, añade que “puertas, escotillas y otras aberturas de la fragata que debían estar cerradas para mantener la estabilidad y la flotabilidad no se cerraron en el momento de la evacuación. Como resultado, la estanqueidad y flotabilidad no se mantuvieron adecuadamente y el buque acabó hundiéndose”.


Navantia también destaca que la Agencia Noruega de Investigación en Seguridad no ve como un factor decisivo para causar el hundimiento el paso de agua a través de la línea de ejes, que había sido mencionado en el informe preliminar. Resalta además su colaboración con la investigación y la relación cordial con la Marina noruega.


Medios noruegos y agencias internacionales recogen en sus informaciones que el documento hecho público ayer insiste en la necesidad de preparar mejor al personal de la Armada del país para hacer frente a estas situaciones. En ese sentido, subrayan que la fragata está preparada para operar en escenarios adversos en los que puede sufrir daños.


Como atenuantes, habla de los daños sufridos tras el choque, la incertidumbre sobre si había muertos, la impresión de que el puente no podía controlar la dirección ni propulsión y que el accidente fue de madrugada, cuando parte de la tripulación estaba durmiendo.


El barco fue reflotado pero finalmente se envió al desguace por los elevados costes de su reparación. Ha habido denuncias cruzadas entre la Armada noruega y la compañía propietaria del carguero con el que chocó que están pendientes de resolverse en un juzgado.

El informe final del accidente de la fragata noruega concluye que la tripulación podría haber salvado el barco