El Racing cumple con su trabajo

Foto: Jorge Meis
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Se mantiene el Racing en la zona que da acceso a Primera RFEF, el objetivo que tiene para la segunda fase de la competición. La victoria que logró sobre el Langreo (1-0) le permite distanciarse en cinco puntos de su víctima, un equipo que se vio netamente superado en A Malata por un cuadro verde al que solo le faltó más acierto de cara a la portería contraria para poder marcharse con un marcador algo más holgado.


Entró mejor al encuentro el Racing, con la presencia de Chema en la portería y el retorno de Quique Fornos al centro de la defensa como principales novedades. Por eso, además de llegar con cierta facilidad a las cercanías del área visitante, el equipo ferrolano fue disponiendo de ocasiones de gol cada vez más claras. Enfrente, el Langreo confirmó que Ketu iba a ser su principal sinónimo de peligro, aunque en realidad el cuadro verde se esmeró en que pasase desapercibido durante todo el primer acto.


Un golpe franco de Álex López a las manos del portero visitante, que también detuvo el cabezazo de Elsinho tras un saque de esquina y un disparo de Marcos Moser, fueron tres de las acciones que demostraron que el Langreo tuvo en su cancerbero a su mejor hombre. El Racing, sin embargo, dispuso de más opciones para marcar, como un disparo desviado de Joselu, una situación en boca de gol de David Rodríguez que no llegó a rematar, una volea de Pep Caballé que se fue por poco... O sea, un cúmulo de ocasiones que hizo que lo más extraño fue que el marcador no se moviese.


Porque el Langreo bastante tuvo con contener el empuje de su rival, así que sus acercamientos a la portería contraria se limitaron un par de disparos lejanos –uno de Allyson que rechazó Chema fue el más claro–. De ahí que el empate que se registró al descanso pareciese un reflejo poco fiel a la diferencia que había visto en el primer acto sobre el terreno de juego de A Malata.


Susto

Todo lo que el Langreo no había aparecido en la primera parte lo hizo en los compases iniciales de la segunda, tramo en el que coleccionó un envío desde la línea de fondo que se paseó por delante de la portería racinguista y un disparo de Allyson que se estrelló en el poste. Un aviso a navegantes de que el choque no iba a ser para el Racing tan cómodo como había sido hasta entonces.


Superado el susto, el conjunto local volvió a tomar la manija del encuentro, encontrando con facilidad la manera de desbordar al rival, sobre todo por la banda derecha. Por ella, de hecho, fue de donde partió el gol racinguista, en el que una combinación entre Seoane y Pep Caballé terminó con el centro de este último a la cabeza de David Rodríguez, que remató al fondo de la red de manera inapelable. Era el tanto que desatascaba un partido que, ahora sí, ya estaba en el lugar al que quería que estuviese desde el principio.



En el tramo final incluso el Racing dispuso de más ocasiones para aumentar su renta –una de David Rodríguez, solo ante la portería rival, fue la más clara–, pero el de ayer no era, ni con mucho, su día más efectivo. Por eso, lo exiguo de la diferencia en el marcador hizo que los últimos minutos fuesen de incertidumbre... aunque en realidad el tramo final del encuentro no lo fue debido a la superioridad que siguió mostrando el cuadro verde, que estuvo más cerca de marcar un segundo tanto que de encajar la diana del empate.

El Racing cumple con su trabajo