Del Pozo el prudente

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EL Deportivo andaba hace unos años detrás de dos futbolistas, gallegos ambos, que se llamaban igual, pero, eso sí, tenían el apellido diferente. La negociación no acababa de arrancar y el presidente recurrió al entrenador para que le diera un impulso. El técnico, reverenciado por la afición y supuestamente con grandes dotes de convicción, telefoneó a uno de los jugadores y empezó a deshacerse en elogios. Que si eres mi primera opción, que si te he seguido durante toda la temporada, que si has hecho un gran año, que si estás de selección, que si vienes al Deportivo podrás culminar lo que has hecho en el... ¡zas!, le dio el nombre del equipo del otro jugador. Menudo mosqueo se pilló el futbolista al darse cuenta de que el técnico no tenía ni idea de con quién estaba hablando. Desde entonces o el libro de estilo del Deportivo exige prudencia, o Carmelo del Pozo es cauto, porque sobre la contratación del futuro entrenador se limitó a afirmar que luchará por el que tiene en mente, pero no dio ni una pista. Mejor así, no vaya a ser que en el banquillo blanquiazul acabe la segunda o tercera opción.

Del Pozo el prudente