LA VAN A CARGAR

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En una tertulia radiofónica resumieron los incidentes de Valencia con esta frase que vale un editorial: una carga de gasóleo para el instituto cuesta 1.500 euros y una carga policial, con agentes haciendo horas extra y gastando combustible, sobrepasa los 15.000 euros.

Y es que, señor presidente del Gobierno, autoridades de Valencia, ¿las porras taparon la causa de la manifestación? O, como cantaban algunos de los manifestantes, ¿les quisieron “calentar” a palos?

Las imágenes servidas por las televisiones no dejan lugar a dudas: hubo enseñamiento, sobró músculo y faltó cabeza. El ministro del Interior primero habló de “excesos”, luego se desdijo y más tarde defendió que el jefe de policía de Valencia tildara de enemigos a los chavales que reivindicaban en la calle, aulas con calefacción.

El presidente de Gobierno debía dedicar un minuto al cálculo matemático. ¿Es más barato poner la calefacción en los colegios que calentar a palos a los ciudadanos?

 

Me recordaron enseguida las penosas declaraciones del señor ministro aquella justificación de un delegado de Gobierno (¡hoy jefe de la Guardia Civil!) atribuyendo a los manifestantes (“por corrimiento de la masa”) una ruda carga policial aquí por Fisterra.

Uno y otro (ministro y director general) podían reflexionar visionando las imágenes que ofreció la tele del día después, cuando al no haber por las calles policía, la manifestación se desarrollo en perfecta calma.

Y es que se la van a cargar (a la Policía Nacional) que después de superar el “gris” pasado al servicio de la dictadura, se había convertido en una de las instituciones mejor valoradas por la ciudadanía, según los distintos estudios estadísticos que fueron variando del gris al azul la percepción de nuestros convecinos.

Tampoco es de recibo que, pese a todos los testimonios que sirvieron las televisiones, algunos de los “hooligans” del Gobierno difundieran a través de los “medios adictos” que detrás de los rapaces –doce, catorce, dieciséis años – de Valencia estaban las fuerzas del mal en un remedo de repetir los eslóganes del franquismo, donde detrás de cada disidente, de cada demócrata, se encontraba agazapado el famoso contubernio.

Y el señor presidente de Gobierno debía dedicar un minuto al cálculo matemático. ¿Es más barato poner la calefacción en los colegios –aunque luego se lleve Gurtel la comisión– que calentar a palos a los ciudadanos?

Y es que, por culpa de ellos, del Gobierno –como contaba a través de Internet un joven– las agencias de clasificación van a rebajar a la policía a simples “grises”. Y poner colorados a los que mandan.

LA VAN A CARGAR