“La venda” eurovisiva... ¡el espíritu verbenero al poder!

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Cayo La venda... Y como el romanticismo del pasado año no cuajó en el escaparate eurovisivo, nos vamos de verbena a vivir la vida loca...Pues eso. Ni baladas energéticamente sentimentales, ni música urbana, ni reggaeton, que es la que invade el panorama musical español... sonido charanga y pachanga para brincar. ¡Fiesta!... ¡Brazos arriba y que no decaiga el espíritu verbenero! Puesta en escena “low coast” y espíritu veraniego. Es de suponer que la intención de “meter al público” en el “sarao” sea en Tel Aviv más espectacular, ya que, entre otras cosas, en Eurovisión manda el espectáculo y la puesta ern escena puede ser una de sus” fortalezas”.

Tampoco “Muérdeme” era para tirar cohetes pensando en la Europa global donde el reggaeton tiene una popularidad relativa. En Eurovisión nunca se sabe, a pesar de que hay estudiosos del tema, por donde van a ir los “tiros” y podemos esperar de todo. Habrá que escuchar a los rivales para poder colocarla, con el permiso de las votaciones “vecinales” habituales.El pasado año fuimos con una canción románticamente pegajosa, con exceso de ñoñeria, al rebufo del portugués Salvador Sobral y en vista de los resultados, hubo un cambio de “tercio”. 

“La venda” sigue la línea de La Pegatina –el compositor es Adriá Salas, cantante del grupo– y musicalmente no tiene enredaderas para agarrarse a ella, salvo el ritmo. Ni tampoco la interpretación de Micky tiene demasiadas dificultades vocales que superar, y defiende la canción con un “punto canalla” y “pelín gamberro” efectivo.Es una canción, vamos a llamarla simpática, alegre, que tuvo un porcentaje de valoración importante sobre la segunda el “Muérdeme” “regatonero” de María Villa. Esta diferencia puede indicar, es un decir, que “La venda” rompe con los esquemas habituales que actualmente se agrupan en la música urbana que ya “empiezan” a aburrir por exceso. “La venda” es un tema que trae efluvios musicales skatalícos con estribillo facilón y música para brincar, que a bote pronto me recuerdan a la Mosca Tsé Tsé, “Para no verte más”, aunque con un ritmo más alocado. No tengo ni idea como quedará en Tel Aviv y las ganas de diversión que tengan los jurados. Lo que tengo claro es que las orquestas de las verbenas la incluirán en su repertorio. Si me la ponen en una verbena, el menda la baila.

“La venda” eurovisiva... ¡el espíritu verbenero al poder!