Son las elecciones, frates

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Viene a ser otra dosis de lo comentado aquí hace días: en tiempo electoral la política marianista, al igual que hizo en Japón una empresa publicitaria, reparte dinero… falso.
No se trata aquí de que los cuartos a emplear no sean de verdad, sino que se retiran de la hucha de la Seguridad Social, se piden prestados o se venden las joyas de la abuela, otra vez, como es el caso de Rota y Morón al amigo americano.
Y es que el dinero llega para que el AVE llegue antes que las urnas, se engalanen los pueblos con rotondas antes de que se abran los colegios electorales y otras medidas que nos irán “regalando” de aquí a mayo, no sale del bolsillo de Rajoy, Mato, Alberto o Carlos sino de nuestro esfuerzo con los dos y tres euros de más que Montoro y su panda ofrecen a trabajadores y jubilados cada mes…
Empezamos con la Cabalgata de Reyes mientras una cabalgata de enfermos ve recortada sus derechos, encarecidas sus medicinas con el copago, reducidas la listas de muchos fármacos y cerradas las camas hospitalarias por falta de personal.
Y mientras se ornamentaban los portales de Belén y los alrededores de los ayuntamientos con casas “laponas”, siguen los desahucios a José y María, a Julio y Pura y a Enrique y sus cuatro hijos y dos nietos.
Además Rajoy, dicen los periódicos, agota su agenda legislativa, renuncia a las reformas prometidas a su derecha más dura y pura para ganar, otra vez, votos
Y mientras nos anuncian el maná, los policías se cabrean, los jueces se quejan, las mareas –verde, blanca, morada– avanzan tomando las playas para que no las cierre el Gobierno…
Aquí crece el paro, aunque Feij009 nos haga las cuentas con el ábaco por si algo cuela, y el cuarenta y dos por ciento de los parados se queda sin ayudas. Ya sé que molesta, pero las cifras reales nos dicen que, desde que llegó Mariano, hay más parados, según la EPA, menos afiliados a la Seguridad Social; bajaron los sueldos y la reserva de la Seguridad Social. La deuda subió de forma intratable, tanto en la economía doméstica como en las empresas, y lo que se conoce como deuda externa, es la mayor en toda la historia. Nos anuncian oro, incienso y mirra, y ya pasaron los magos con carbón. Pero es que estamos ya en temporada electoral.

Son las elecciones, frates