Me gusta el deporte

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Permítanme hoy comenzar este espacio con una terrible confesión. Me encanta el deporte. Sí, así como lo leen. Me apasiona, me embelesa y me arrastra prácticamente cualquier deporte. Me gusta ver un buen partido de fútbol, de balonmano, de baloncesto, de waterpolo… de lo que sea. También disfruto con una carrera ciclista, con un campeonato de atletismo o con una exhibición de gimnasia. Y todo esto no me hace ni más ni menos que cualquier otra persona. Este fin de semana ha resultado excepcional. Primero por la consecución una vez más de Javier Gómez Noya del Campeonato del Mundo de Triatlón. Y es la quinta vez que lo consigue, rompiendo un record y estableciendo una marca que costará mucho repetir. A Gómez Noya lo conocí hace ya muchos años cuando yo trabajaba en una televisión local de A Coruña y él luchaba porque le dejaran seguir practicando triatlón. Unos médicos habían determinado que era un riesgo para su vida practicar deporte a un alto nivel de exigencia, pero para Javier el triatlón era algo más que un hobby. Peleo, lucho y sufrió mucho por todo esto, pero finalmente logró que le dejaran cumplir sus sueños. También disfruté mucho con la Selección Española de Baloncesto, que lograba su tercer Eurobasket. Las últimas cuatro finales han tenido siempre a este equipo como uno de sus protagonistas, logrando la victoria final en tres de ellas. Otro registro que pocas selecciones conseguirán equiparar. Un equipo que en esta ocasión creció arropando a su gran estrella, Pau Gasol. Otro genio del deporte que dejará una profunda huella en el deporte muy difícil igualar. Un éxito de un equipo unido, superando adversidades y ausencias, que ha logrado romper los pronósticos pesimistas. Veo que estos éxitos muchas veces en vez de disfrutarse son la excusa para que muchos amargados saquen a relucir sus fobias. “España es campeona de Europa, pero campeona de paro y corrupción”. Pues sí, en España las cosas están complicadas, no lo vamos a negar. Sin embargo, si el equipo de Pau Gasol y compañía no hubiera ganado esta última final, el paro y la corrupción seguirían igual. Es cierto que sus éxitos no van a solucionar los grandes problemas, pero estos tampoco se arreglarán con su fracaso. Así que por favor, déjennos disfrutar un poco también a aquellos que nos apasiona el deporte.
 

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